jueves, 29 de diciembre de 2016

Pastas de Mazapán



 
Vamos ya con la última receta del año, en plenas vacaciones navideñas y con sus típicos dulces, como el mazapán; os traigo unas pastas muy ricas, rápidas y muy bonitas.

Pastas de mazapán
 
Ingredientes
  • 300 gr. de almendra molida
  • 180 gr. de azúcar blanca
  • Ralladura de dos limones
  • 100 gr. de patata cocida
  • 1 clara de huevo

Elaboración

Lo primero de todo es cocer una patata pequeña con cáscara, dejarla enfriar y pelar. Tomar los 100 gramos que se requieren. Después se coloca en un bol y con un tenedor se aplasta para conseguir una masa, se añade el azúcar y la ralladura de limón, por último la almendra molida.
Con la ayuda de las manos trabajamos la masa para que todos los ingredientes se integren. Se tapa con plástico transparente y a la nevera hasta el día siguiente.

Pasado su tiempo de reposo, tomamos pequeñas porciones y se hacen las formas de las pastas, yo usé guindas y piñones para decorar algunas, aquí la imaginación se puede liberar.

Se pincelan con  la clara de huevo toda su superficie y se colocan sobre la bandeja del horno y su papel vegetal. Se cuecen entre 5-8 minutos al horno precalentado a 250ºC  con calor arriba y abajo, vigilando que no se quemen y listas!!!

 



jueves, 22 de diciembre de 2016

Naranjines o naranja confitada con chocolate



 

La naranjada confitada con chocolate o naranjines, nombre con el que conozco esta receta, es para mí una de las mayores delicatesen que existen en este mundo. Será por los recuerdos de mi infancia y por su sabor que no puedo pasar unas navidades sin probar este dulce.

Siempre recordaré a mi abuela paterna, Pepita, que bien coqueta ella de los pies a la cabeza iba a comprar los naranjines para estas fechas. Celebrábamos la primera parte de las fiestas en su casa, mi familia, mi tía abuela, mis tíos y primos. Siempre recordaré esos momentos con gran cariño, como revoloteaba con mi vestido para la ocasión por el salón y la cocina, mientras mi madre, mis tías y ella colocaban los aperitivos, primeros, segundos y postres… tanta cantidad era, que teníamos que ir varios días a comer. Allí probé por primera vez los “callos a la madrileña”, que por entonces no me gustaban pero en mi interior sabía que era cuestión de tiempo. También tomamos gracias mi tía abuela Isa y sus grandes viajes por el mundo el auténtico caviar con vodka, bueno, yo era pequeña y sólo probé lo primero.  Angulas y Quiche Lorreaine, eran otros de lo manjares a tomar en el menú. Ahora que redacto estas palabras, descubro una faceta muy gourmet de la familia. Sabíamos y sabemos disfrutar.

Y cuando ya nos habíamos comido todo eso más sándwiches vegetales, croquetas y huevos con bechamel que tan cuidadosa y exquisitamente preparado mi abuela, gran cocinera, llegaban los dulces. Naranjines, leña, uñas, cortados, marrón glasé, fruta escarchada, turrones… era imposible probar todo.

De entre tanta variedad yo siempre buscaba con ojillos avizores los narajines, comprados en una confitería famosa de Madrid, Casa Mira, en esa caja de cartón blanca… me emociono tanto al recordar esos momentos… y ahora por fin, después de casi cinco años de repostería, los he preparado para estas fiestas.

Tengo que reconocer que era una receta que me enfundaba respeto, sentía a mi abuela detrás de mí bien atenta, hasta ahora no encontré las fuerzas para prepararlos. Pero la espera ha merecido la pena, en el puente de diciembre y con ayuda de mi madre, preparé primero la naranja confitada y después el baño en chocolate. Es verdad que es una receta laboriosa y delicada, pero el resultado es impresionante. Una vez acabados los probé, no pude evitar acordarme de mi abuela y de mi padre, de cómo hubieran disfrutado de tal bocado, y tengo que decir que son los más exquisitos que he toamado.

Junto con el roscón de reyes, los naranjines son mi dulce favorito, con gran cariño y emoción aquí os dejo la receta para estas Navidades.

Naranjines o naranja confitada con chocolate

Ingredientes

  • 3 o 4 naranjas grandes
  • 400 gr. de azúcar blanca
  • 200 ml. de agua
  • 2 tabletas y ½ de chocolate negro (de buena calidad)

Elaboración

Primer día: confitar las naranjas.

Pelamos las naranjas cortando la base y la parte de arriba, con el resto de corteza hacemos unos cortes como si fueran gajos y con cuidado de no romperla, pelamos las naranjas. Con un cuchillo se cortan gajitos más o menos de 1 centímetro.

Ponemos en una cacerola grande a hervir el agua con el azúcar, en cuanto empiece a cocer colocamos todos los naranjines dentro del recipiente y bajamos el fuego. Esto es muy importante, debe cocerse durante 1 hora más o menos a fuego bajo. Yo tuve que repetir este paso porque la primera vez caramelicé en exceso a la naranja. Me salieron unos caramelos rompedientes de naranjas increíbles, pero no me sirvieron para la receta. Si la vitro tiene 12 posiciones lo había cocido en la posición 5. Esta segunda vez los cocí estando al 2-3 y entonces si me salieron. De vez en cuando mover un poco la cacerola para que todos los naranjines se bañen con el almíbar.

Pasada la hora se colocan uno a uno, sobre una rejilla para que se sequen, yo recomiendo poner debajo papel de horno para que recoja el almíbar sobrante y luego no sea un engorro fregarlo.

Segundo día: bañar en chocolate.

Yo dejé casi dos días entre estos dos pasos, los guardé en la nevera hermeticamente cerrados para que se conservaran bien.
Calentar al baño María 1 tableta de chocolate y bañar uno a uno los naranjines, volverlos a dejar sobre la rejilla para que “escurran” el excedente de chocolate y dejarlos enfriar en la nevera, al menos 10 horas, para que el chocolate se endurezca más.

Ahora habrá que repetir esta operación del baño de chocolate, en mi opinión una sola capa sería poco y no conseguiríamos equilibrar estos dos sabores tan protagonistas. En este segundo baño, derretir la otra tableta y media y en vez de enfriarlos sobre una rejilla, esta vez sobre una bandeja con papel vegetal para que formen una base con el chocolate que escurra. Cuando llevan una hora enfriándose, podemos hacerles las rayitas decorativas. Con el chocolate que haya sobrado y la ayuda de una cuchara hacemos pasadas rápidas sobre ellos para conseguir el efecto de los hilos finos.

Yo recomiendo dejarlos en la nevera enfriar y luego conservarlos en un lugar bien fresco, tapaditos para que no se endurezcan.

Espero que los disfrutéis tanto como yo. Gracias abuela por enseñarme tan rico dulce y por todo lo demás.


 

jueves, 15 de diciembre de 2016

Pastas de mantequilla y fruta confitada



 

La fruta confitada era una forma antigua de poder conservar la fruta de temporada durante todo el año, es un dulce que nuestros abuelos y padres recuerdan a la perfección como parte de los dulces navideños. Durante los ochenta, noventa y dos mil, esta tradición quedó un poco más apartada y de hecho era difícil encontrar este producto fuera de las pastelerías más tradicionales de la ciudad.

Por suerte de unos años a esta parte ya en grandes superficies también lo venden, y ahora en Navidad es una buena época para hacer acopio de estas frutas para las recetas de todo el año.

Este ducle es a partir de la pasta básica de mantequilla pero dándole un toque más festivo. De gran aroma y sabor tanto por el Moscatel como por la fruta.

Pastas de mantequilla y fruta confitada

Ingredientes

  • 150 gr. de mantequilla
  • 100 gr. de azúcar blanca
  • 330 gr. de harina
  • ½ cucharita de las de café de extracto de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 130 gr. de fruta confitada
  • 50 ml. de vino dulce, tipo Málaga

Elaboración

Derretimos la mantequilla y la mezclamos con el azúcar, la sal y el extracto de vainilla. Poco a poco se incorpora la harina, cuando cueste usar las varillas manuales, yo recomiendo directamente usar las manos para integrar todos los ingredientes. Como estará un poco harinosa, echar el vino dulce, lo que necesitéis hasta que sea una masa manejable, os he puesto esa cantidad como referencia.

Por último se añade la fruta finamente troceada. Cuando está todo bien mezclado se le da forma de barra alargada, para luego poder cortar las galletas. Se tapa con papel transparente y se deja unos 50 minutos en la nevera para que tome consistencia.

El horno precalentado a tope con calor arriba y abajo, con ayuda de un cuchillo cortamos discos de un grosor de un centímetro y medio o dos y se colocan sobre la bandeja del horno y el papel vegetal. Se cuecen durante unos 10-12 minutos, vigilando que no se tuesten en exceso.

Se dejan enfriar en una rejilla y ya tenemos listas estas pastas tan navideñas.


 

jueves, 8 de diciembre de 2016

Tarta fría de yogurt y mango





Últimamente en casa disfrutamos mucho con la gelatina, principalmente en postres como el que hoy os traigo u otros que os he ido publicando. La verdad es que tiene muchos beneficios y consigues recetas más sanas y naturales.

El principal componente de la gelatina es el colágeno,  que ayuda a nuestras articulaciones, piel, uñas y cabello, entre otras cualidades. Al no contener colesterol es muy recomendado en dietas para adelgazar, y además refuerza nuestro sistema inmunológico.

De cara a estas Navidades ya estamos barajando recetas, tanto dulces como saladas con este nutritivo ingrediente, poco a poco os iré contando, hasta entonces os dejo con esta fácil receta que combina a la perfección es sabor del yogurt griego con su textura cremosa con el contraste del dulce mango, que casi podríamos decir que es "carne de membrillo", cuanto más dejéis que se caramelice más conseguiréis esta sensación
 
Tarta fría de yogurt y mango

Ingredientes

Para la parte de yougurt

  • 500 ml. de nata para montar
  • 500 ml. de yogurt griego
  • 4 cucharadas de azúcar blanca
  • 10 hojas de gelatina


Para la parte del mango

  • 800 gr. de mango ya pelado y deshuesado
  • 100 ml. de agua
  • 2 cucharadas de azúcar blanca
  • 8 hojas de gelatina


Elaboración

Esta tarta tiene dos momentos de elaboración bien diferenciados, con al menos 12 horas entre ellos.
Parte uno, el preparado de yogurt: en una cacerola se colocan los yogures, la nata y el azúcar,  removemos para que no se pegue al fondo; cuando empiece a hervir echamos la gelatina, previamente hidrata en agua fría. Seguimos removiendo para diluir la gelatina ya con el fuego apagado, para evitar que hierva. Lo dejamos enfriar 10 minutos y lo vertemos en el recipiente que le va a dar la forma. Antes de meterlo en la nevera, esperamos unos 20 minutos para que se vaya enfriando.

Parte dos, el mango: pelamos y deshuesamos los mangos, cuanto más maduros, mejor. Con una batidora los trituramos hasta conseguir un “puré”, añadimos el agua y al azúcar, removiendo para que no se pegue dejamos que cueza unos 20-30 minutos, para caramelizar la fruta, entonces, vertemos la gelatina ya hidratada y seguimos los mismos pasos que con el preparado anterior. Reposar unos 10 minutos y luego verter sobre el yogur y antes de introducirlo en la nevera dejar que se enfríe un poco más.

Ahora toca esperar mínimo otras 5-6 horas para que toda la tarta se cuaje. Llegado el momento, desmoldamos la tarta y podemos decorarla, en mi caso utilicé trocitos de mango deshidratado, pero podéis probar con cualquier otro ingrediente que le vaya bien a la combinación.


 



jueves, 1 de diciembre de 2016

Caracolas rellenas de fruta escarchada





Hoy os presento uno de los dulces favoritos en casa, las caracolas rellenas de crema pastelera, fruta escarchada y pasas. Toda una delicia, las hice pequeñitas y es imposible comerse una sola.

Espero que las disfrutéis tanto como nosotros el domingo por la tarde con un café, por cierto como un fue un domingo tan lluvioso aquí en Madrid, tuvimos el broche perfecto del fin de semana.

Caracolas rellenas de fruta de escarchada

Para la masa

  • 570 grs. de harina de fuerza
  • 25 grs. de levadura fresca
  • 25 grs. de azúcar blanca
  • 80 grs. de mantequilla
  • 300 ml. de leche
  • 1 pizca de sal

Para la crema pastelera

  • 1 sobre de preparado de natillas
  • 2 cucharadas de azúcar
  • ½ litro de leche

Para el relleno

  • Pasas hidratadas en brandy
  • Frutas escarchadas varias
  • 1 huevo para barnizar


Elaboración

El día de antes se dejan hidratando las pasas en el brandy y se hace la crema pastelera. Se calienta la leche con el azúcar, menos una taza que es donde diluimos el preparado de natillas. Cuando hierva se vierte el preparado y se remueve hasta que espese. Se reserva para el día siguiente.

Para la masa, calentamos la leche y diluimos la levadura dentro, por otro lado también derretimos la mantequilla, en un bol grande se incorpora el azúcar y la mantequilla, con las varillas manuales se integran, después se añade la leche con la levadura y por último poco a poco la harina con la sal, llegará un momento que haya que trabajarlo con las manos, hasta que sea una masa elástica y fina. Se deja reposar 30 minutos.

Se estira la masa con la ayuda de un rodillo, haciendo un rectángulo lo más grande posible. Se cubre con la masa pastelera y las frutas.
Se enrolla sobre sí mismo y se cortan discos de unos dos dedos.

En una bandeja con papel de horno se colocan boca arriba con espacio entre ellas porque crecen y se barnizan con el huevo batido.

A 210ºC unos 12 minutos con calor arriba y abajo hasta que se doren y casa huela a gloria.