jueves, 18 de febrero de 2016

Palmeras de Chocolate caseras




 La palmera de chocolate es un clásico de nuestra pastelería tradicional, quién de niño y de grande no se ha comprado y degustado una. Es verdad que se ven muchas recetas de palmeritas pequeñas hechas en casas, tanto dulces como saladas, pero una palmera grande… no es tan fácil encontrar. A mí me salieron de tamaño mediano, pero ya he descubierto que el truco es que el rectángulo de masa con el que se hace sea bien largo.


Tenía ganas de hacer unas palmeras con hojaldre casero, es verdad que es un receta muy lenta, y eso que uso la receta de “Hojaldre rápido”, pero total como el finde estuvo lloviendo, aproveche el momento casero para hacerlas tranquilamente. Cuando estoy terminando de hacer una receta con hojaldre “homemade” me arrepiento, pero cuando lo comes… no vuelves a comprar uno hecho, en fin exigencias del guion de ser una amante de la buena repostería..

 

Palmeras de chocolate caseras


Para el hojaldre
  • 200 gr. mantequilla congelada a daditos pequeños
  • 200 gr. harina
  • 90 ml. de agua fría 
  • 4 gr. de sal

Para la cobertura
  • 400 gr. de chocolate fondant
  • 200 ml. de nata

Elaboración

En un bol alto se coloca la harina con la sal, la mantequilla ya cortada a daditos pequeños y congelada  y el agua fría. Con una rasqueta o espátula en su defecto hay que intentar mezclar los ingredientes, la idea es mantener la temperatura fría, por eso no se aconseja trabajar  con las manos, lleva un poco de tiempo pero al final se consigue que la masa quede muy menudita; parecida a la textura de la miga de pan. Ahora se coloca encima del papel film y con pocos toques se intenta hacer una bola con la masa y con la ayuda del rodillo se le dan unos pasos para alargar un poco la forma. Se tapa y se lleva por 30 minutos al congelador.

Pasado ese tiempo empezamos con las famosas vueltas del hojaldre, hacemos la 1ª y 2ª vuelta: en la encimera enharinada se estira la masa con el rodillo siempre intentando formar un rectángulo bien alargado, una vez tengamos esta forma se cierra la masa como si fuera un tríptico, las fotos las podéis ver en este otro enlace del hojaldre tradicional
Cuando lo pliegas sobre sí misma, se gira y se vuelve a estirar con el rodillo, así se crean las capas del hojaldre, cuando se vuelve a tener un rectángulo se vuelve a plegar y se lleva al congelador 30 minutos.
Repetimos los pasos con la 3ª y 4ª vuelta y se lleva por 30 minutos a la nevera, siempre tapado. Se hacen la 5ª y 6ª vuelta y se deja reposar 20 minutos en el congelador.

Ya está la masa lista para ser usada, ahora necesitaremos tres rectángulos lo más largo que se pueda, para facilitar los pasos yo dividí al principio la masa en dos y así fui haciendo las capas en dos “masas” diferentes que resultaron luego dos planchas rectangulares, de una de ellas sobrará una mitad. Si decidís hacerlo con hojaldre comprado necesitáis dos laminas rectangulares que se dividirán a la mitad (a lo largo) y sólo usaréis 3 partes. Con el rectángulo que sobra yo hice unos rolls que también bañe de chocolate.

Sobre la mesa enharinada ponéis la primera pieza, se espolvorea de azúcar y con un rodillo le dais unas pasadas para que los granitos se adhieran bien, se coloca la segunda pieza encima y lo mismo y así con la tercera. Ahora si os fijáis en el dibujo que he puesto en el paso 1 tenéis que doblar los lados A y B hacia dentro, coincidiendo con la mitad del rectángulo (C). Volvéis a repetir el paso del azúcar. Y en el paso 2 como si fuera un libro, cerráis la masa uniendo A con B.

Con un cuchillo cortáis piezas de 1 centímetro más o menos y con mucho espacio entre ellas ya que crecen más de los que esperáis, las colocáis sobre la bandeja y el papel del horno. Yo las hice a 250ºC con calor arriba y abajo durante 30 minutos, para que se tostaran y el hojaldre quedara bien crujiente.

Para elaborar la cobertura, se derrite los dos ingredientes en un cazo y cuando están bien integrados y líquidos se vierte sobre las palmeras semi frías. 

Un consejo, estaban muy ricas recién hechas, pero al día siguiente… sin palabras.

 




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