jueves, 13 de febrero de 2014

Bagels



Todas las personas que conozco que han viajado a EEUU sobre todo a New York vienen enamorados de estos panes, parece ser que en dulce o salado  es un bollon muy extendido por aquellas tierras, ya que por estas es difícil encontrarlos, su precio es elevado y su sabor no llega a ser como los de allí, trasmito palabras textuales porque yo no he viajado, aún, a EEUU y no puedo decirlo en primera persona.

Si entramos en su historia vemos que nació en Cracovia, Polonia a mediados del siglo XVI, de hecho en el “Reglamento de la Comunidad de Cracovia” en  1610 declaraba que se debería dar como regalo un bagel a la mujer que pariese.  Hasta principios del siglo XVII se convirtió en una parte fundamental de la dieta polaca. A mediados del siglo XIX se extendió su consumo entre la comunidad judía, sobre todo desde que las panaderías londinenses las comercializaran y posteriormente emigraran a EEUU.

Lo más curioso de este bollo es su elaboración, antes de pasar por el horno tiene un paso por la plancha y otro por una olla con agua hirviendo, la verdad es que su procedimiento es un tanto curioso, pero luego el resultado es proporcional. Tanto para dulce como salado es un buen aliado de desayunos y cenas. Su decoración más típica es con sésamo o semillas de amapola, pero con otras semillas como las pipas de girasol o avena también quedan bien. Aquí os presento esta receta centenaria que me imagino que habrá sido básica en la alimentación de innumerables personas.
Bagels

Ingredientes (para nueve unidades)

  • 250 gr. de agua tibia
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • 375 gr. de harina de fuerza
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de levadura seca granulada
  • 1 clara de huevo
  • Semillas para decorar

Elaboración

En un bol de paredes altas mezcla los ingredientes secos: la harina, 1 cucharada de azúcar, la sal y la levadura, remueve y seguidamente vierte el aceite y el agua templada y amasa al menos unos diez minutos, hasta que sea una masa homogénea y elástica, colócalo en un recipiente engrasado, tápalo con un paño y déjalo fermentar en un lugar cálido de la casa unos 45 minutos.


Pasado ese tiempo vuelve amasarlo para extraerle el aire y dale otra fermentación de 10 minutos tapado con el paño. Divide en nueve porciones y dale la forma redondeada y con el dedo haz un agujero en el centro. Debe ser de unos 4 centímetros porque luego con el resto del procedimiento se hará más pequeño el agujero. Ya sólo queda el último reposo de 20 minutos.



Calienta una plancha o sartén gruesa y pasa a los bagels por ella unos dos minutos por cada lado, evitando que se tuesten. Ahora en litro y medio de agua, añade la otra cucharada de azúcar y  lleva a ebullición. Cuécelos unos 7 minutos dándole la vuelta a la mitad de tiempo. Cuando los saques de la olla hazlo con la espumadera y sécalos con papel de cocina con cuidado de que no se queden pegados;  déjalos sobre un papel vegetal en la bandeja del horno.

Con un pincel de cocina barniza a los bagel y decora con las semillas elegidas, sólo falta introducirlos al horno precalentado durante  30 minutos a 190ºC, deben tomar un color tostado.
Para consumirlos es mejor fríos y como digo se pueden rellenar de dulce: mantequilla y mermelada o salados: queso crema y salmón ahumado… aquí ya entra en juego vuestra imaginación.














Fuente de la receta: “Directo al paladar"

3 comentarios:

  1. Que buena pinta, no conocía tu blog. Me quedo por aqui como seguidora :)
    Un saludo,
    http://cocinaconann.blogspot.com.es

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    1. Hola!!! Pues muchas gracias por quedarte por aquí!!!
      Un dulce saludo

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  2. Me han encantado los bagels, no conocía esta receta, ni mucho menos su historia, muy interesante.
    Me quedo por tu cocina.
    Besos.

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