Continuamos una semana más con sabores contrastados a la hora del postre. Tras el éxito de la receta de la semana pasada y el queso manchego, esta semana os presento algo más arriesgado, sólo aptos para amantes del ajo y de su intensidad, si os gustan estos dos ingredientes no os dejará indiferentes.
No busquéis esta receta en ningún libro de cocina porque es
auténtica de la familia, realmente creación de mi madre; tras unos días con
esta idea en mente la llevamos a cabo y fue una explosión en todos los sentidos.
Esta es la magia de cocina, la experimentación y el hallazgo de recetas así, siempre me da la sensación de que realmente ya ha sido creado, sólo faltaba llegar hasta él. Por eso cuando elaboras recetas así te sientes como una auténtica exploradora de los sentidos.
Esta es la magia de cocina, la experimentación y el hallazgo de recetas así, siempre me da la sensación de que realmente ya ha sido creado, sólo faltaba llegar hasta él. Por eso cuando elaboras recetas así te sientes como una auténtica exploradora de los sentidos.
De todos es sabido lo beneficiosos que son la miel y el ajo,
alimentos de nuestra gastronomía que nos ayudan a combatir resfriados y aliviar las molestias de la artrosis. Pues qué mejor idea que unirlos y crear unos mantecados con
personalidad propia, ideal para este tiempo otoñal.
Ingredientes
- 500 grs.de harina de trigo
- ½ cucharadita de las de moka de bicarbonato sódico
- 250 grs. de manteca de cerdo blanca
- 30 grs. de azúcar blanca
- 1 ajo grande
- una buena miel artesanal
Elaboración
Lo primero será dejar macerando el ajo majado en la miel
durante mínimo 24 horas; cuando ya ha pasado por lo menos esas horas se le
incorpora la manteca que está a temperatura ambiente. Con la mano se mezcla hasta homogeneizar la
masa.
El siguiente ingrediente a introducir es el azúcar y después la harina junto con el bicarbonato.
No es una masa para trabajar con varillas, se recomienda usar las manos ,
después de amasar durante unos minutos, tiene que ser consistente y despegarse
de los dedos, si no fuera así echar un poco más de harina hasta conseguir ese
punto.
Con un rodillo se estira sobre una superficie lisa y
enharinada, dejándola un grosor de un centímetro y medio (más o menos). Con un
vaso o un molde de hacer galletas se van dando forma a las mantecados. Yo preferí
un vaso ancho para que quedara de un tamaño grande.
El horno debe estar mientras tanto calentándose, para tener
la temperatura necesaria. Los mantecados se colocan sobre la bandeja del horno y un
papel vegetal. Se pueden decorar con un poco de azúcar por encima. La cocción
será a 180ºC (calor arriba y abajo) durante 15 minutos, se tienen que dorar un
poco. Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla para que pierda el
máximo de humedad innecesaria.
Para guardar recomiendo un recipiente hermético, ya que es
una receta con aroma. ¿Os atrevéis con
este sabor tan original?
esta receta si que es casera casera me gusta y tienen que estar muy ricos bsssss
ResponderEliminarSiii 100% casera!!!! y bien ricas jijiji
EliminarBesitos!!!!!