lunes, 19 de noviembre de 2012

Tarta Sacher

¡Feliz cumpleaños papá! Eso es lo que quiero decirte hoy, estés donde estés aquí tienes tu tarta de cumpleaños y además de CHOCOLATE!!! Ese ingrediente que entre todos los demás dulces creo que es tu favorito; de tal manera que ya de pequeño te quedaste sin conocimiento una vez de tanto chocolate como te comiste de una sentada y aún así seguiste deleitándote con él hasta el final, jejejeje eso si es ser amante del chocolate y por eso y muchas razones más, cómo iba a faltar tan especial sabor en tu tarta.
Ha sido una gozada realizarla, era la primera vez en muchos aspectos: nunca había hecho una tarta que hubiera que rellenar, que hacerle una cobertura... ha sido un reto que ha salido redondo. Según ejecutaba los pasos los siguientes se desarrollaban solos y un halo entrañable y familiar me envolvía en la cocina. Esta sensación no es nueva, a veces la tengo cuando elaboro algún dulce con un significado emocional y siempre es un placer sentirla, es como si estuvieras detrás mía y detrás tuya todos los antepasados, que son los que me guían entre los ingredientes y recetas.

En esta entrada no puedo hablar de ti en tercera persona, tú eres el homenajeado y sé profundamente que ahora mismo estás disfrutando de tal manjar, ya sabes que un trozo de ella, el primero, es para ti y que lo tenemos junto a tu foto y otros regalos, hoy estás con nosotros, como todos los días, pero con un toque especial, con una celebración especial en el día de tu cumpleaños.

Te queremos mucho y te extrañamos.

 
Tarta Sacher

Ingredientes:

  • 175 grs. chocolate negro para fundir
  • 150 grs. de mantequilla
  • 100 grs. de azúcar
  • 6 huevos
  • 150 grs. de harina tamizada
  • 50 grs. de almendra molida

Para el relleno
  • Mermelada de albaricoque

Para la cobertura
  • 100 ml. de nata líquida
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 175 grs. de chocolate negro para fundir
 
Elaboración

Lo primero es tomar las claras de los 6 huevos y montarlas a punto de nieve, cuando estén las reservamos, pero no demorarse mucho en los siguientes pasos para no echar a perder las claras. Lo segundo es ir derritiendo los 175 gramos de chocolate negro en un cazo a fuego lento, para que no se queme remover periódicamente. En un recipiente grande se bate con energía el azúcar y la mantequilla, ésta última tiene que estar más bien templada para trabajarla mejor. A esta mezcla y sin parar de batir se la añaden las yemas de los huevos, una a una. Cuando está bien batido y el chocolate líquido se le añade y se sigue batiendo incorporando después y poco a poco la harina y las almendras molidas. El último ingrediente a incorporar son las claras de huevo que estaban a punto de nieve. Ahora ya no se bate, se mezcla de manera envolvente, mejor con una espátula o una cuchara de madera y siempre de abajo a arriba.

 La masa debe ser líquida, oscura y sonora, sí lo habéis leído bien, cuando se hace el último paso al mezclar las claras si se presta atención se oye la esponjosidad de cuando comes un merengue o mousse ya sabéis a lo que me refiero...

Con el horno precalentado a 175º C se coloca la mezcla en un recipiente previamente engrasado y durante unos 20-30 minutos se cuece. Siempre vigilando y dándole calor arriba cuando se vea que necesita tomar fuerza. Aunque  no lleva levadura alguna es mágico ver cómo aumenta su tamaño. Si introducimos un cuchillo y éste sale limpio nuestra tarta ya está y debemos sacarla del horno.

Desmoldamos y la colocamos sobre una rejilla para que pierda la humedad que le sobra. Mientras, batimos la mermelada, colocamos nuevamente en un cazo los otros 175 gramos de chocolate, la nata y la mantequilla a fuego lento para que se vayan mezclando. Con el bizcocho todavía caliente lo partimos  en dos capas, una superior y otra inferior, para que la tarta sea plana y uniforme, con un cuchillo alisamos la parte superior de la tarta. Yo me he tomado la licencia de emborrachar un poco a la capa de abajo con brandy, se que en la receta original de los Sacher no aparecía pero una vocecita en mi interior me decía que lo hiciera y claro, no me he podido negar.

Con una cuchara colocamos la mermelada repartiéndola por toda la superficie y colocamos la otra capa de bizcocho. Ahora toca la cobertura, para eso vienen genial las rejillas que suelen traer los microondas con grill, que tienen unas patitas. Se coloca debajo un papel de horno y sobre la tarta se vierte el chocolate dirigiéndolo y allanando con un cuchillo de pala. Cuando está la parte superior cubierta y los lados también, se introduce un poco de ese chocolate en un pequeño cucurucho o bolsa a modo de manga pastelera, simplemente para escribir el nombre de la tarta y ornamentos que os gusten. Aunque parezca mentira todos estos pasos son mejores hacerlos cuando el bizcocho está aún caliente, he leído por ahí que así monta mejor.

El último paso lo realiza la nevera,  metéis la tarta por un par de horas para que se endurezca la cobertura y se saca un ratito antes de comerla, simplemente para degustar mejor su sabor.

Dicen que la receta original es con mermelada de albaricoque, pero con confitura de naranja o mermelada de frambuesa también sale deliciosa. Buen provecho!!!
 

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