domingo, 25 de noviembre de 2012

Atole de Cajeta



 Dicen que mañana viene lo que la tradición china llama el “gran tigre blanco”, es decir, un frío que pela con las cotas de nieve bajas y probabilidad de heladas, mi recomendación... una bebida calentita y un buen libro contra los fríos invernales. Hoy presento una  receta que se toma bien caliente y que es muy reconstituyente, se puede tomar para el desayuno, la merienda o simplemente para templarse el alma y el cuerpo: el Atole.

El origen de esta receta se remonta a la época prehispánica, donde los aztecas preparaban una bebida a partir de masa de maíz con agua y lo endulzaban con cacao, chiles o miel. Ya Hernán Cortés definió al atole como una bebida muy energética, y bien que lo es, aunque se puede acompañar de algún bollito o concha, yo con la taza de Atole me planto. Dicen que para adecuarlo más al gusto europeo le añadieron leche en vez de agua, a día de hoy se prepara de las dos maneras y se usa una alternativa a la masa de maíz que facilita la labor, la maicena.

Os recomiendo esta bebida típica de México y otros países de Centroamérica y aunque se puede hacer de muchas variedades: cacao, avena, fruta... yo me he decantado por la cajeta, que es como allí llaman al dulce de leche. 

Atole de Cajeta

Ingredientes:
  • 1 litro de leche
  • ½ bote mediano de dulce de leche
  • 1 cucharada  y ½ de las soperas de maicena
  • ½ vaso (normal) de agua

Elaboración

Poner en una cazuela grande la leche y llevarla a ebullición, controlado que no se nos vaya. Cuando lleve un par de minutos cociendo, se le incorpora la cajeta y se disuelve removiéndola, para los más golosos: se puede echar todo la cajeta que se quiera según se desee de dulce el atole, para mí medio bote es suficiente. En el vaso que está a la mitad de agua se le echa la maicena y se remueve para que se disuelva y no tenga grumos. Verter poco a poco sobre la leche con cajeta y remover de manera continua para mezclar bien todos los ingredientes.
Ya a fuego lento dejar que espese y seguir dándole vueltas con la cuchara, más o menos unos cinco minutos más.
Después de haberlo apagado y que haya reposado unos 10 minutos, servir en tazas y degustar lentamente.



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