martes, 17 de julio de 2012

Cheesecake

Esta semana había cumpleaños, un amigo forofo de todo lo que vaya relacionado con la cultura estadounidense me encarga una tarta, pues que mejor que una cheesecake!!! Dulce típico de New York, ciudad donde por lo menos le hubiera gustado nacer, seguro, aunque yo creo que una parte de él siempre será de allí.

En este caso quería darle un toque real, con sabor auténtico a queso. Así que decidí fusionar la receta familiar de tarta de queso con la composición de la tarta americana (base de galleta y confitura de fruta).

Tengo que decir que la tarta salió hermosa y no sólo me refiero de aspecto, debía pesar 2 kilos por lo menos!!!! De sabor estaba muy buena y a todo el mundo le encantó.

En relación a la receta familiar os contaré que recuerdo de pequeña las cenas y cumpleaños con primos y tíos,  donde era ovacionada esta deliciosa receta casera y en secreto os diré que no consentía comerla, porque no me gustaba su sabor, pero ahora…. Creo que en estas semanas caerá una para el petit comité jejejeje!!!!

Ah!!! Resaltar los colores de la presentación, en honor a la bandera, me parecía muy yankee poner una, pero sí hacerle un dulce guiño.

 Cheesecake

Ingredientes

La base:
  • 75 grs. de mantequilla
  • Galleta molida (suficiente para cubrir la base)
  • ½ taza de las de café de azúcar moreno
  • 1 cuchara de canela en polvo
La parte central:
  • Zumo de un limón (grande en cáscara y jugo)
  • Cáscara de un limón
  • 1 bote de leche condensada (de 500)
  • 3 huevos
  • 750 grs de requesón
La cobertura:
  • Confitura de fresa
 Elaboración

En primer lugar triturar las galletas, siempre lo he realizado con un mortero y ésta vez siguiendo un consejo lo hice con el molinillo de café…. Sin palabras…. Quedó más suelto y reducido, perfecto para la base. Añadir derretida la mantequilla, el azúcar y la canela. Amasar para que los ingredientes se amalgamen y quede lo más homogéneo posible. Para colocarlo en la base del recipiente y quede prensado se puede usar un plato para presionar. Lo mejor es que el molde sea desmontable para luego la presentación.

La parte central de la tarta: colocar en un recipiente alto el zumo, la cáscara rayada, la leche condensada, el requesón  y los huevos; batirlo hasta dejar una textura líquida, verter sobre el molde y llevarlo al horno unos 40 minutos a 200ºC, es preferible que sólo se cueza por debajo, esta tarta suele quedar pálida, lo cual no significa que no esté bien cocida.

Una vez sacada la tarta del horno, dejarla enfriar y si se hace el día de antes tomará más sabor. Ya sólo queda la última parte, la cobertura, lo ideal es que hagáis vosotros la propia mermelada de fresa, ya sabéis que hace unos meses subí una rica receta: "Mermelada de Fresa", si no os da tiempo o estáis perezosos comprar una confitura de fresa, pero de buena calidad, para que no empobrezca el resultado final.
Desmoldar la tarta, repartir por encima la confitura y a la nevera… esta tarta está rica tomándola semi-fría.

El resultado final es delicioso y os animo a comprobarlo



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