jueves, 26 de enero de 2017

Bizcochos de Soletilla o Melindros



 

Investigando en Internet parece que son origen italiano, del siglo XV, más específicamente en la corte del Duque de Saboya, será por eso que también se utilizan para el postre italiano casi más famoso, el Tiramisú.
Se llamaron en un origen, “Savoiardi”, aquí se conocen como bizcochos de soletilla o melindros, más por la zona de Cataluña.
 
Su truco esencial es montar las claras, de ahí que sea un bizochito que suba sin tener levadura, ideal para mojar ya que absorbe muy bien.

Receta que no tiene mucha complicación, sólo se necesitan los utensilios necesarios: varillas eléctricas y manga pastelera.

Bizcochos de Soletilla o Melindros

Ingredientes


  • 4 huevos grandes
  • 80 gr. de azúcar
  • 120 gr. de harina de trigo
  • 1 pizca de sal
  • ½ cucharita de las de moka de extracto de vainilla
  • Azúcar glass (para decorar)


Elaboración 

Con las varillas eléctricas montamos las yemas junto con dos cucharadas de azúcar y la vainilla hasta que la mezcla se blanquee, reservamos.

Por otro lado montamos las claras  con el resto de azúcar hasta conseguir un merengue firme y brillante. A este merengue se le añade las yemas blanqueadas y removemos con una espátula, con movimientos envolventes; después añadimos la harina y hacemos lo mismo.

Introducimos nuestro preparado en una manga pastelera, con la boquilla redonda. En el papel vegetal sobre la bandeja del horno hacemos nuestros bizcochitos, no más largos de 10 cm. Como quedaban muy finitos yo hacía un recorrido doble con la manga pastelera, me explico, sin pasarme de los 10 cm. de largo hacía un recorrido de ida y de vuelta, procurando juntar las dos tiras. Hay que dejar espacio entre los melindrones para que no se peguen entre ellos.

Se cubren un par de veces con azúcar glass y se introducen en el horno precalentado a 190ºC durante unos 10 minutos, el aroma a vainilla impregnará toda la casa.

Dejar enfriar y conservar en una caja  de lata hermética.


 


jueves, 19 de enero de 2017

Bizcocho invisible de manzana




Curiosa receta y descubrimiento de esta semana, “bizcocho invisible” “tarta invisible”, por lo que he leído el termino viene del francés y se denomina así a ciertas tartas con mucha fruta y poco del resto de ingredientes, sobretodo de azúcar.

También es típica encontrarla de pera y ya si te pones de cualquier fruta que te propongas. Otra razón básica para que se llame así el postre es porque la fruta tiene que ir laminada muy finamente, realmente su aspecto recuerda en todo momento a una tortilla de patata.

Recomendable para hacer y disfrutar con un buen vaso de leche fresquita.

Bizcocho invisible de manzana

Ingredientes

  • 1 kg de manzanas reineta
  • 2 huevos
  • 100 gr. de harina de trigo
  • 90 gr. de azúcar moreno
  • 60 gr. de mantequilla
  • 1 sobre de levadura (10 gr.)
  • 130 ml. de leche
  • ½ ramita de canela
  • ½ vaina de vainilla
  • Cáscara de ½ limón
  • Mermelada de albaricoque

Elaboración

Cuece durante unos minutos la leche con la canela, la vainilla y la cáscara de limón. Deja enfriar por completo y retira los ingredientes que le han añadido aroma y sabor.

Con las varillas eléctricas bate la mitad del azúcar con los huevos alrededor de 4 minutos, la mezcla tiene que estar espumosa, añade entonces la mitad de la mantequilla (derritida), la leche ya fría, por último la harina junto a la levadura. Reservar.

Lava, pela y descorazona las manzanas; con la ayuda de una mandolina haz láminas de manzana, lo más finas que se pueda. Esta parte es la más lenta de todo el proceso, pero es básico para luego su cocción.
Mezcla las manzanas laminadas con el preparado elaborado anteriormente. Forra el molde donde se vaya a cocer con papel vegetal, úntalo con el resto de mantequilla y espolvorea el azúcar que también reservamos. Echa la mezcla y con la ayuda de una cuchara alisa la superficie.

Cuece en el horno precalentado a 200ºC durante 55 minutos, los últimos 20 con calor arriba también, evitando que se queme.

Cuando lo retires del horno y hayan pasado unos minutillos, barnízalo con mermelada de albaricoque y listo. 

Esta tarta es mejor consumirla en el mismo día e incluso templadita, pero vamos, que no será difícil si en casa hay amantes de las tartas de manzanas.


 


Esta idea esta tomada de "Sophie Bakery", gracias!!!




jueves, 12 de enero de 2017

Crema de yema y cointreau





De invención propia familiar la creación que hoy os traigo, para los amantes del cointreau sin dudas, de sabor intenso y muy aromático.

Su elaboración es rápida, mejor de un día para otro, para que tome su textura a “natillas” y si se sirve fría, mejor que mejor. 

No sale gran cantidad, así que puede acompañar o rellenar a un bizcocho casero o en nuestro caso fue a un panetonne de chocolate traído desde la misma Italia, qué delicia!!! Grazie Silvia!!!

Crema de yema y cointreau

Ingredientes

  • 380 ml. de leche
  • 175 ml. de cointreau
  • 50 gr. de azúcar
  • 3 yemas
  • 1 cáscara de naranja
  • 2 hojas de gelatina

Elaboración
Calentamos en un cazo al baño María la leche con el cointreau, el azúcar, la cáscara de naranja  y las yemas batidas, es importante remover constantemente para que no se pegue.

Cuando empieza a espesar, como unas natillas ligeras, le introducimos la gelatina ya hidratada, removemos unos 5 minutos sin que hierva y evitando que se corte.

Dejar atemperar, retirar la cáscara de naranja y después introducirlo en la nevera para que se termine de cuajar, como he dicho, ideal para un relleno de tarta o acompañamiento.

 

jueves, 5 de enero de 2017

Anguila de mazapán y crema de yema

 

Vamos con la última entrada de la temporada de tinte navideño, este fue el postre de Año Nuevo, un dulce que a mi abuelo siempre le ha gustado y preparé en su honor.

Cuentan sobre su forma que hasta el siglo XIX en el río Tajo se criaban anguilas, un plato exquisito que disfrutaban mucho en Toledo, famoso también por sus mazapanes. Cuando se extinguieron los reposteros toledanos empezaron a preparar el mazapán con esta forma en recuerdo del animal. La variedad de tamaños y versiones es infinita, yo he optado por rellenarla de crema de yema, pero puede ser de cabello de ángel, dulce de boniato... y su decoración es totalmente libre, normalmente a base de glasa real y fruta confitada.

Yo he utilizado mazapán con patata cocida, pero se puede preparar con el tradicional que no lleva este ingrediente.

Anguila de mazapán
 
Ingredientes para una grande y una pequeña
Para el mazapán
  • 625 gr. de almendra molida
  • 375 gr. de azúcar blanca
  • Ralladura de dos limones
  • 200 gr. de patata cocida
Para el relleno
  • 7 yemas de huevo
  • 175 ml de agua
  • 175 gr. de azúcar
Para la glasa real
  • 1 clara
  • 200 gr. de azúcar glass
  • Unas gotas de zumo de limón
Para el resto de decoración
  • 1 clara
  • Fruta confitada

Elaboración

Esta receta se hace en dos días, el primero se prepara el mazapán y la crema de yema y el segundo se forma la anguila, se cuece y decora.

Lo primero de todo es cocer una patata pequeña con cáscara, dejarla enfriar y pelar. Se coloca en un bol y con un tenedor se aplasta para conseguir una masa, se añade el azúcar y la ralladura de limón, por último la almendra molida.
Con la ayuda de las manos trabajamos la masa para que todos los ingredientes se integren. Se tapa con plástico transparente y a la nevera hasta el día siguiente.

Para la crema de yema hacemos un almíbar con el agua y el azúcar, a punto de hilo. En un recipiente se colocan las yemas y con las varillas manuales se baten un poco, después de enfriar durante 5 minutos el almíbar se vierte en forma de hilo sobre las yemas, éstas sin parar de batir para que se integren todos los ingredientes. Cuando está todo  bien mezclado se coloca en el cazo donde se ha hecho el almíbar y se cuece a fuego lento, para que espese, siempre removiendo para que la crema no se pegue, este proceso durará al menos 15-20 minutos. Una vez terminada se deja enfriar y se reserva refigerada hasta el día siguiente.

El segundo día haremos la forma, con esta cantidad da para una anguila grande y otra pequeña y puede que sobre un poco de mazapán.
Tomamos un tercio de la masa y hacemos la parte de debajo de la anguila, como se ve en las fotos del proceso, hacemos un cono de masa, se coloca sobre la bandeja circular haciendo la forma de la anguila enroscada y con los dedos extendemos la masa, cuando esta a nuestro gusto rellenamos con la crema de yema. 

Para hacer la parte superior, se toma otro tercio de masa y entre dos papeles vegetales se estira con la ayuda de un rodillo, cuando está hecho un rectángulo de mazapán se coloca sobre la anguila y con un cuchillo se retiran las partes que no cubre al otro tercio de mazapán con crema de yema. Con sobrantes de masa se hacen los ojos, los colmillos, cejas, orejas... los detalles que queráis ponerle. Para hacer las escamas usé un trozo de plástico no muy rígido, fui haciendo pequeñas incisiones en forma ovalada para cubrir todo el cuerpo, otras versiones no hacen escamas, sino dibujos con la glasa.

Se pincelan con  la clara de huevo toda su superficie y se cuece entre 8-12 minutos al horno precalentado a 250ºC  con calor arriba y abajo, vigilando que no se queme.

Para preparar la glasa se colocan los tres ingredientes en un recipiente y con la varilla se bate hasta que se hace una masa espesa y brillante, se coloca en una manga pastelera y se decora una vez enfriada la anguila, suele sobrar glasa que podéis reservar para decorar unas galletas.

Por último se coloca la fruta confitada y ya tenemos lista nuestra anguila de mazapán casera. Toda una exquisitez.