martes, 30 de diciembre de 2014

Marquesas






Las Marquesas son otro de los dulces típicos navideños que se encuentran en las mesas españolas durante estas fechas, no podría decir su procedencia, su historia, he rebuscado por la red, pero no he encontrado nada al respecto, sólo recetas y comentarios de los ricas que son. Y es verdad, este bizcocho bajito de almendra con sabor a limón es una delicatessen que no me he podido resistir a preparar, ya vamos por la segunda hornada en casa.
Son muy sencillas de hacer y bastante rápidas, no hay tiempos de reposo o fermentación así que si tenéis un ratito libre y os apetece seguro que no os arrepentís .

Última receta del año 2.014, que si lo tuviera que resumir diría que ha sido bueno, un avance a nivel personal, con algún altibajo o imprevisto (quién no tiene) y con un gran regalo que difícilmente se olvida, las vacaciones en Islandia, creo que el 2014 en mi familia siempre será recordado por esta aventura, que todavía estoy asombrada y que en otros momentos tal vez menos agradables vuelo mentalmente hasta allí y lo disfruto casi de la misma manera que cuando anduvimos por tierras vikingas.
A nivel repostero, en este año he seguido aprendiendo nuevas recetas y técnicas, por ejemplo ya no se me baja el merengue y la manga pastelera va mejorando, además el blog dio un paso convirtiéndose en web y con aires renovados, de los cuales estoy muy orgullosa, ya que salvo algunos aspectos de diseño, el resto lo he hecho yo solita, sin tener ni idea de programación y poco a poco lo he ido consiguiendo con ayuda de tutoriales y muchos ensayo y error, pero aquí está.

Bueno yo más o menos ya he hecho mi balance del año, y vosotros? Sólo me falta desearos una feliz Nochevieja y un buen 2015, seguiremos viéndonos por aquí.
 
Marquesas

Ingredientes (aproximadamente 25-30 unidades)

  • Ralladura de un limón grande o dos pequeños
  • 120 grs. de azúcar glass
  • 110 grs. de azúcar blanca
  • 250 grs. de almendra molida
  • 4 huevos
  • 40 grs. de harina de trigo
  • 40 grs. de maicena
  • 2 cucharitas de las de café rasas, de bicarbonato sódico
  • Azúcar glass para decorar

Elaboración
En una fuente grande echamos la almendra, la ralladura del limón y el azúcar glass, con las varillas manuales lo batimos hasta integrar bien los tres ingredientes, entonces añadimos los huevos previamente batidos un poco y seguimos con la varillas.

El azúcar blanca será lo siguiente a incorporar y una vez integrada se añadirá por último el harina con el bicarbonato y la maicena. Seguimos trabajando la masa con la ayuda de las varillas, será pegajosa y grumosa, debido a la cantidad de almendra molida que lleva. Con la ayuda de una cucharita se rellenan tres cuartas partes de los moldes, los típicos son cuadrados, en algunos blog han comentado al dificultad para encontrarlos, los míos son cuadrados de base y redondos de copa, me han parecido ideales para la ocasión, pero si no los encontráis con unos redondos de magdalenas será suficiente.

Ahora los colocamos sobre la bandeja de horno que llevará un papel vegetal no vaya a ser que alguna quiera salirse. El horno debe estar precalentado a 180ºC, yo siempre uso la altura del horno que está enmedio, pero la primera vez se retostaron un poco por la base, así que en este segundo intento las coloqué en una posición más superior, la altura tercera empezando desde abajo y los últimos cinco minutos también le di calor arriba para que se doraran y entonces los bajé de posición, bueno ahí cada uno sabrá cómo es su horno, en total son unos 12-15 minutos y deben tomar un color doraditos.

Cuando se sacan del horno y con la ayuda de un colador se tamiza un poco de azúcar glass para darle este toque nevado que tanto se lleva en Navidad.

Lo dicho que disfrutéis de esta receta y nos vemos el año que viene.

 

jueves, 25 de diciembre de 2014

Polvorones de Chocolate



Hoy día de Navidad, mientras la ciudad está dormida y sol brilla por las calles acompañado de un ligero frío invernal os deseo unas fiestas amorosas y entrañables. Son días muy familiares y donde la comida toma un especial protagonismo y en particular los dulces, en qué casa, con más o menos cantidad y variedad, no hay algún dulce típico de estas fiestas. 

Aunque son días que pasan muy rápidos y donde uno planea muchas actividades las cuales no siempre da tiempo a realizar, os traigo una receta de polvorones de chocolate por si os sobra un hueco. Son fáciles de hacer y su sabor recuerda a los buenos polvorones, esos que tenías que tener cuidado porque se te deshacían en la mano, de ahí lo de envolverlos de manera individual y aplastarlos con las manos antes de abrirlos y degustarlos.

Últimamente los que se compran industriales son compactos y no se desmigan, aunque sin darte cuenta hagas el acto de aplastarlos ya no es necesario. Ese punto de textura se me había olvidado y cuando los hice hace unas semanas no paraba de decir: “lástima que se rompen casi con tocarlos” y entonces mi hermano me recordó que antes los polvorones eran así, se destrozaban a la mínima.
Qué cosas, se me había olvidado por completo, pero con esta receta retomamos su sabor y textura un poco arenosa que siempre nos ha llenado la boca con sabor a Navidad.

Polvorones de Chocolate
 
Ingredientes

  • 140 grs. de azúcar glass
  • 35 grs. de cacao en polvo de buena calidad
  • 470 grs. de harina tostada tamizada
  • 230 grs. de manteca de cerdo
  • Azúcar glass para decorar

Elaboración

Para obtener un buen polvorón, ya sea de chocolate o de otro tipo lo importante es tostar el harina, esta es una de las claves para conseguir su aroma un tanto ahumado y su textura granulada. En una sartén y con paciencia se coloca el harina y a fuego medio se va removiendo, evitando que se queme por algunos lados, necesitamos de manera homogénea un tono tostado, cuando se ha conseguido este punto se aparta y deja enfriar, después se tamiza.

Por otro lado, en una fuente grande se coloca la manteca a temperatura ambiente para poder trabajarla sin problemas, se añade el azúcar glass y se remueve, cuando están los dos ingredientes mezclados se añade el cacao y se sigue removiendo, por último el harina y ya con las manos se trabaja para conseguir una masa compacta y manejable.

Sobre un mesa  se estira con la ayuda de un rodillo, hay que dejar un grosor al menos de 2 centímetros, para que los polvorones sean altitos. Con un aro de cocina o molde de hacer galletas se hacen cuidadosamente. Se colocan sobre el papel vegetal, en la bandeja de horno, se espolvorea un poco de azúcar glass y se lleva al horno precalentado a 190º C  unos 10-12 minutos con calor arriba y abajo.
Una vez cocidos se dejan enfriar, para que se rompan menos podéis guardarlos en papelitos como los polvorones de toda la vida. 


 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Nidos de Moscatel y Cabello de Ángel






Última receta antes de empezar con el maratón navideño: roscones, panettones, polvorones… y que no se nos olvide el mazapán, otro año más la cocina de casa se convierte en un pequeño obrador, donde el agua de azahar y la canela se entremezclan. 

Pero no me extraña tanto, el pasado sábado que llovía a cantaros por la tarde estuvimos investigando un poco de historia del barrio, ya sabíamos que antiguamente el edificio, antes de ser restaurado era una antigua tahona, pero lo que descubrimos fue aún mejor: pertenecía a una familia francesa y una de sus especialidades era el pan francés, claro como su procedencia. ¿Cómo no entonces va a recobrar semana a semana esa energía cuando encendemos el horno? Son esos pequeños detalles que hacen de la vida algo mágico.

La receta de hoy también tiene tintes antiguos, de hecho del blog que lo extraje tenía publicado una foto de la receta escrita con una lenguaje de aquellos años: “Para una jícara de buen aceite, dos de vino dulce…” por la foto se ve un papel ya amarillo, cuantas veces habrá sido utilizado para recodar la receta de una tía, una abuela o va usted a saber quién. Me resulta entrañable encontrar recetas así, que llevan la esencia de una familia.

Lleva pocos ingredientes y es muy sencilla de hacer, la única variación que hice fue añadir ralladura de limón al cabello de ángel, truco que aprendí con los cortadillos de cidra y siempre que hago una receta con este ingrediente no puedo remediar añadirlo, le da una chispa muy refrescante. Por cierto ya he descubierto porqué se llaman así los cortadillos: porque la variedad de calabaza que se usa se llama de cidra o almizclera, jejeje siempre ha sido una cosa que me preguntaba, la procedencia de su nombre y ahora ya lo sé.
 
Nidos de Moscatel y Cabello de Ángel

Ingredientes


  • 165 grs. de aceite suave de oliva
  • 205 grs. de vino dulce: Moscatel, Pedro Ximénez…
  • 100 grs. de azúcar blanca
  • 550 grs. de harina de trigo
  • 1 lata de cabello de ángel
  • La ralladura de un limón


Elaboración

En un perol grande se vierte el aceite, el vino, el azúcar y por último el harina, con las manos se trabaja, se mezcla muy rápidamente y no es nada pegajosa.

Por otro lado se vierte el cabello de ángel en un tazón y se remueve con la ralladura de limón previamente hecha. 

Con las manos se toman pequeñas porciones y se hacen bolitas que luego se aplastan y se les da forma de nidito, se dejan en el papel vegetal sobre la bandeja de hornear y con una cucharita se coloca un poco de la mezcla del cabello de ángel por encima. Así hasta acabar la masa preparada.

Con el horno precalentado se cuecen a 180ºC con el calor arriba y abajo por unos 15-20 minutos, luego se dejan sobre una rejilla para que se enfríen.

Ya tenemos una sencilla receta con el sabor de antaño, de casa de pueblo, de horno de leña y de abuela con mandil.































Receta del blog: Mis recetas de cocina GRACIAS!!!!

jueves, 11 de diciembre de 2014

Yemas de Santa Teresa



Receta hecha a base de yemas de huevo y mucha historia. Son típicas de la zona de Ávila, siendo ya un regalo tradicional de quién pasa por esta turística ciudad. 

Su procedencia es algo incierta, parte de los escritos dicen que es una herencia de la gastronomía andalusí y la otra parte habla de una creación del Convento de igual nombre de la zona.
A nivel legal se tiene constancia que ya en 1860 se comercializaba bajo este nombre en una de las pastelerías más antiguas de Ávila: “Flor de Castilla”, ya saber de quien fue la idea es cuestión de opiniones.

Este dulce no es para todos los gustos, hay amantes de las Yemas de Santa Teresa y personas que no consienten ni darle un bocado a una. Yo me incluyo en el segundo grupo jejejeje, como dije hace poco en la entrada del Tocinillo de Cielo... soy poco fan del sabor intenso de la yema. Pero he de decir a mi favor que probé una ellas, me comí una pequeñita y debo reconocer su mérito.

En casa chiflan, por eso las hice y porque la semana pasada fuimos a visitar a mis tíos y primas a Segovia y nos dieron huevos auténticos de pueblo, cómo se nota la diferencia de comprarlos en una tienda en la ciudad a comer unos más puros y sanos de un pueblo en este caso segoviano jejeje.

Además de pasar un gran día en familia, los huevos y las super galletas rizadas que hacen en el horno de allí fueron las viandas que volvieron con nosotros. En breve experimentaré con unas recetas encontradas por la red, porque esas galletas me entusiasman.

Hay gente que categoriza  este dulce de navideño, yo no lo veo así, pero como queda poco tiempo, aquí os la dejo.

Yemas de Santa Teresa

Ingredientes para 14 yemas aprox.
  • 12 yemas de huevo
  • 200 gr. de azúcar blanca
  • 100 ml. de agua
  • ½ corteza de limón
  • ½ rama de canela
  • Azúcar glass para decorar
Elaboración

En un cazo se pone el azúcar, el agua, la corteza de limón y la canela, no se remueve, simplemente se deja hervir unos 5 minutos y ya sí al final con una cuchara de palo se le da unas vueltas, tiene que estar a punto de hebra. Se saca el limón y la canela, se tapa y dejamos que se enfríe. En algunos blogs dicen de dejar los dos ingredientes que se infusionen y dejen más aroma, yo preferí sacarlos antes para que no tuvieran mucho protagonismo.

También hay diferencias en la elaboración, una parte habla de verter las yemas con el almíbar todavía caliente, con el riesgo de cuajarse y otra opción más fácil, creo yo, es dejar enfriar casi del todo al almíbar y luego calentarlas ya con el huevo integrado, pero vamos por pasos.

Ya tenemos enfriándose el almíbar, separamos las claras de las yemas y estas últimas poco batidas se pasan por un colador, para homogeneizar y eliminar posibles impurezas.

Cuando el almíbar tiene ya la temperatura deseada, lo ponemos al fuego y despacito vertemos las yemas y con unas varillas manuales las integramos, es importante que no se hagan grumos ni que la temperatura sea muy alta para evitar que se cuajen antes de tiempo. Hay que conseguir una especia de bechamel, a fuego medio removeremos constantemente con las varillas hasta que la masa se vaya cuajando y llegue a separarse de las paredes del cazo o cacerola. Creo que fue entre 30 y 45 minutos, es decir, que no se hace rápido, con mucha paciencia y cariño es como se consigue la base de esta receta, no en vano es receta de convento.
Tendrá un color anaranjado y textura suave, se deja enfriar por completo, con este frío que ya va haciendo, en un par de horas estará listo.

En un plato colocáis el azúcar glass y con la ayuda de dos cucharitas vais tomando pequeñas porciones de yema, mmmm, un tamaño uva grande, como queráis vosotros vuestras Yemas de Santa Teresa. Con las manos las rebozáis en azúcar y entre vuestras palmas hacéis pequeñas bolitas. Ya sólo queda colocar cada yema en su envoltorio, que se puede comprar en cualquier supermercado y se dejan en la nevera para que tomen más sabor al menos unas horas.

Es un dulce que aguanta bien unos días o una semana en la nevera, porque además no creo que os podáis comer más de dos...qué dulces!!!!

 











La receta base y su preparación la he tomado del blog Bizcochela, Gracias!!!

jueves, 4 de diciembre de 2014

Dulce de Naranja (Glaseado)







Aunque esta receta es parte de otra que hace poco publiqué: la Corona de la Almudena, creo que merece una entrada para ella sola, es algo sencillo y que puede tenerse en la nevera para acompañar a un bizcocho o como alternativa a la mermelada en las tostadas del desayuno.

No se debe abusar mucho de ella porque es azúcar puro jeje, pero de vez en cuando un pequeño capricho nos lo podemos dar, sobretodo cuando es casero y hecho con mucho amor.

En algunos momentos cuando lo tomo me recuerda a la receta del lemon curd, por su color pastel, su cremosidad, que está hecho con cítricos... si que es verdad que no se elabora de igual forma, esta receta es más sencilla y rápida de hacer;  pero cada una encanta por su esencia.
 
Si se le añade la misma cantidad de mantequilla derretida a la receta de hoy puedes tener en casa un preparado ideal para el desayuno o la merienda.

Dulce de Naranja (Glaseado)

Ingredientes

  • 95 ml. zumo de naranja
  • 25 ml. agua
  • 240 gr. de azúcar blanca


Elaboración

Hay que poner en un cazo alto, para evitar salpicaduras, zumo de naranja, el agua y el azúcar, ya sabéis que casi no hay que remover, dejar este último ingrediente en montaña sobre el líquido y ya con el calor ella sola se derretirá.

Tenéis que llegar a conseguir una textura de hebra, recordar, sin quemaros poner un poco del almíbar entre dos dedos y al separarlos debe estar un punto pegajosa que deja un hilo entre las yemas.

Lo dejáis templar y lo guardáis en un tarro de cristal, se conserva perfectamente y como he dicho antes, podéis añadirle mantequilla derretida y le dará un aroma más cremoso.