jueves, 25 de septiembre de 2014

Vinarterta de Ruibarbo





Se acaba Septiembre y con el mes la idea de acercar la repostería islandesa a nuestras  mesas, en estas cuatro semanas he presentado algunos ejemplos que son fáciles de hacer y muy ricos.

Esta tarta, la Vinarterta,  por lo que he leído es típica de las Navidades y a veces también se utiliza para bodas, el registro más antiguo que se tiene de ella es de 1800, investigando por internet he visto que en Canadá también es típica para las fiestas, y no me extraña, porque realmente no están tan lejos y las familias de emigrantes siempre se llevan su cultura allí donde van, así que fácilmente puede ser una receta “heredada” de la isla del agua. Lo más curioso es que si sigues investigando acabas descubriendo que tanto la tarta como su nombre (Vinarterta=vee-nar-terta) es una variación de  “Viena Torta” así que no me extraña tampoco que los islandeses  la tuvieran como herencia de emigrantes europeos, jejejeje al final todo queda en familia.

¿Recetas? Tantas como familias islandesas y canadienses quieras, parece que la tradición del ruibarbo es más de la parte islandesa, aunque ellos también usan las ciruelas como en Canadá, yo opté por el ruibarbo para que fuera más exótica. En España no tenemos esta fruta o verdura, según donde busques información la clasifican de una forma u otra, pero todos aciertan en describir su sabor ácido que combina perfectamente con otras frutas o sólo con azúcar en compota.
Es más fácil de encontrar en países europeos que están más al norte, yo lo he llegado a tener fresco, previa petición a mi hermano que vive en Alemania y allí es muy típico, pero la compota a veces la podéis encontrar en supermercados alemanes como Aldi o Lidl.
 
La receta está tomada del mismo libro que la primera receta que publiqué este mes, todo un descubrimiento.

Vinarterta de Ruibarbo

Ingredientes

  • 126 grs. de mantequilla derretida
  • 125 grs. azúcar blanca
  • 2 huevos
  • 360 grs. de harina normal
  • ½ cucharita de las de café de levadura de panadería
  • 15 vainas de cardamomo pequeñas
  • 110 grs. de leche
  • Ruibarbo en compota


Elaboración

Derretimos la mantequilla en un cazo y añadimos el azúcar, con unas varillas manuales se mezclan bien y después se añade uno a uno los huevos sin dejar de batir mientras tanto. Cuando los tres ingredientes están hecho una cremita fina de color amarillo claro, se incorpora toda la harina con la levadura, la leche y los granos de cardamomo desenvainados y machacados con un mortero.

Se amasa todo bien hasta conseguir una mezcla que se despega a la perfección de las manos y tiene una buena consistencia, si no fuera así, podéis añadir un poco más de harina hasta conseguirlo.

Ahora se tapa y se lleva a la nevera por una hora. Pasado su tiempo de reposo, se divide en cinco partes iguales, se estiran en una superficie plana con ayuda de un rodillo y con un aro, en mi caso de uno 18 centímetros se hacen un disco por cada parte en que se ha dividido la masa. Como mis discos no eran muy grandes me salió otra porción extra, así que hice la tarta de 6 pisos.

De una en una o dos en dos, según su tamaño, se introducen al horno previamente precalentado, en una bandeja con papel vegetal  a 190ºC unos 15 minutos, hasta que veáis que los bordes se doran pero las tortas deben quedarse en un tono claro.

La tarta se monta aun estando caliente la masa, así que según van saliendo los discos del horno los colocáis ya en el plato de presentación con una capa, no muy alta de la compota de ruibarbo, y sino mermelada de ciruela roja., intercaláis la masa y el relleno hasta superponer todas las capas, la última capa es de masa no de compota.

Ahora se deja enfriar y a degustar, es fácil de partir, que no os amedrente su altura, con un buen cuchillo podéis hacer las porciones bien pequeñas que no se os desmontará.

Espero que os guste.

 



jueves, 18 de septiembre de 2014

Hafraklattar





Seguimos con el mes temático: Islandia y sus dulces,  podría seguir con más entradas, pero de momento estas cuatro recetas de Septiembre pueden ser un buen ejemplo de su repostería, siempre desde mi punto de vista y gustos personales.

Este dulce que traigo hoy de nombre intraducible, lo vi en una tienda en la misma calle donde me alojaba y que principalmente se dedicaba a este tipo de productos, con mucho fruto seco y cereal. La cuestión es que nunca entré en la tienda porque siempre que pasaba estaba cerrada o bien por ser temprano o tarde, no creáis que no me quedé con las ganas de entrar, pero no fue hasta la cafetería del aeropuerto antes de volver que compramos un par.

Ya en Madrid lo probamos y comprobamos lo rico que estaba, tiene un pequeño recuerdo a dulces árabes por su sabor a canela y frutos secos, es como una barrita de muesli pero artesana. Claro que en su web no viene la receta, pero buceando por la red fui probando las palabras que aparecían en su envoltorio y encontré varias recetas de blog islandeses.
Primero hubo que traducirlo al inglés y luego al castellano y adaptarlo a los ingredientes que se encuentran en España, lo digo porque la receta auténtica lleva Copra, pero yo no se lo puse porque no disponía de ello.

Receta muy fácil, que no necesita horno y puede ser una buena opción para un completo desayuno, los tentempiés de los niños o después de darte una camita por el campo. Gran fuente de energía.
 
Hafraklattar 

Ingredientes

  • 80 grs. avena en copos
  • 50 grs. pipas de girasol
  • 50 grs. pipas de calabaza
  • 20 grs. de germen de trigo
  • 30 grs. de sésamo blanco
  • 60 grs. de arándanos rojos
  • 110 grs. de miel de buena calidad
  • 1 pizca de vainilla en polvo
  • 1/3 cucharadita de las de café de canela molida
  • 1 cucharada y ½ de mantequilla


Elaboración

En un bol grande vamos a verter  los copos de avena, el germen de trigo y todas las semillas,  previamente picadas un poco con el cuchillo, no muy menudito, además de la vainilla y la canela, removemos y  reservamos.

En una cacerola echamos la miel, por favor de buena calidad, ya en otras entradas he hablado de  la importancia de su autenticidad para no echar a perder el sabor de la receta. Y también añadimos la mantequilla, a fuego suave se remueve para disolverla en la miel y dejar un aroma rico por toda la cocina. Cuando están emulsionadas, se añade los arándanos rojos, también troceados y ser remueve un poco para hidratar los frutos.

Ya sólo queda verter la mezcla líquida y caliente sobre las semillas y remover bien para que todo se integre a la perfección.
 En un recipiente cuadrado o rectangular colocáis un papel vegetal y vertéis ahí la mezcla, con ayuda de una espátula la váis prensando, que no sea más alta de 1 centímetro, para que sea compacta y uniforme. Tapáis el Hafraklattar con los bordes del papel vegetal si os da o simplemente con otro papel y le ponéis peso para su compactación, el mismo método que para el turrón artesano.

Lo lleváis a la nevera al menos 4 o 5 horas antes de partirlo a cuadraditos, tiene que estar todo unido, su textura es algo más blanda que una barra de muesli, queda más jugoso y es lo que le hace especial.

Para su conservación, mejor en la nevera, por lo menos en Madrid en Septiembre que el calor todavía aprieta, no creo que tengan ese problema en Islandia.

 




jueves, 11 de septiembre de 2014

Galletas Islandesas



 
Por si alguien tiene duda que la magia existe… el primer apartamento en el que estuvimos durante nuestra estancia en Reykjavik estaba en frente de… la primera y más antigua panadería (bollería) de la capital islandesa. Impresionante no? 
Pues fui yo quien elegí el alojamiento y no tenía ni idea. Sólo sé que era una delicia y un placer cada mañana cruzar la calle, hasta en zapatillas y entrar en esa panadería llena de dulces y panes, no sabías por dónde empezar.  

Visitando su web que os dejo un enlace más abajo, ves fotos e historias de las generaciones que han llevado el negocio, traduciendo del inglés he podido sacar un resumen de la historia, que espero no tenga ningún error:

Galleta original de la pastelería
“Es la historia de un emigrante alemán  Daniel Tönnies Bernhoft  que con su mujer e hijo se fueron al Islandia y crearon una panadería que abastecía de pan de centeno, de maíz y pan de campo entre otros a las familias de la ciudad y que el 25 de septiembre de 1834 (la semana que viene será su 140 aniversario, felicidades amigos!!!) horneó el primero de muchos. Poco a poco y por encargo introdujo los bizcochos, pasteles de miel y  secos entre otros. Fue en 1840 cuando empezó con la producción de bollería más en serio.
Tras unos años de alquilados, compraron el local y pasó a llevar el nombre familiar, las generaciones fueron sucediéndose en el negocio. En 1923 el edificio donde estaban cerró y no fue hasta 1931 que se trasladaron a Bergstaðastræti, calle donde permanecen hasta ahora y donde yo los he conocido”.

Fueron unos cuantos panes y bollos los que compramos y degustamos, había mucho donde elegir y desde el primer día estas galletas me llamaron la atención, la verdad es que el paquete lo compré el último día de vacaciones y fui sólo a la tienda a por ellas, si las hubiera probado antes… algún paquete más me habría traído.  De hecho no las comí hasta llegar a Madrid, y cuál fue mi sorpresa del sabor tan especial que tenían.
En un primer momento me arrepentí de no haberlas probado antes y haberles preguntado por los ingredientes, luego pensé en escribirles un email y explicarles cómo nos habían cautivado sus galletas y haberles pedido los ingredientes, pero finalmente opté por la tercera opción: saborear una galleta e intentar extraer los ingredientes por el gusto. Así en casa nos pusimos manos a la obra y cada uno fue describiendo su sabor y relacionándolo con algún dulce conocido: “recuerda a las tejas de almendra”, “no, a las chiquilín antiguas”, “lleva coco”, “si, pero vainilla no”… así poco a poco cree una lista de ingredientes y basándome en la receta de las tejas de almendra tradicionales, varié ingredientes y cantidades hasta conseguir la receta de hoy. 

CASI IDENTICA!!!! Cuando la probamos el domingo y degustábamos una galleta de las de allí, que había guardado, sabían igual!!! Sólo le faltaba un poco más de avena a la mía, de hecho en la receta que aquí pongo he añadido 10 gramos más de avena que he eliminado harina de trigo.

No se por qué estaba más contenta, si por haber encontrado el sabor o por haber sido capaz de extraer la receta por el gusto.  Lo único que sé es que están riquísimas y que pronto haré más, porque su sabor es único.
 
Galletas de Avena Islandesas

Ingredientes

  • 130 grs. mantequilla salada
  • 200 grs. de harina de trigo
  • 35 grs. de copos de avena
  • 10 grs. de coco rallado
  • 60 grs. de almendra molida
  • 100 grs. de azúcar moreno
  • 2 claras de huevo
  • ½ cucharadita de las de café de bicarbonato sódico

Elaboración
En un bol colocamos la harina de trigo con el bicarbonato sódico, el coco rallado, la almendra molida y el azúcar moreno, removemos. Tomamos la mitad de cantidad de los copos de avena y con el molinillo lo trituramos, lo juntamos con el resto de la avena y lo añadimos a la mezcla anterior. 

Ya tenemos todos los ingredientes secos juntos, ahora es el turno de incluir la mantequilla ya derretida, hay que amasar la mezcla, todavía no será homogénea porque le faltan las claras de huevos, estás deben estar muy bien batidas, no hace falta a punto de nieve pero casi, yo lo hice con las varillas manuales hasta  cansarme, se incluye al resto y se amasa con las manos.

Cuando está la masa hecha y es manejable, se deja unos 30 minutos en la nevera para que tome más cuerpo, es importante que siempre esté fría para trabajarla, porque si no empieza como a derretirse.
Pasado el tiempo establecido y con la ayuda de un rodillo hacemos una plancha de máximo un centímetro de grosor y con un corta pasta le damos la forma a las galletas, yo use la forma más parecida que tenía en casa a la original. Vamos colocando las pastas en la bandeja del horno con un papel vegetal y las introducimos al horno entre 20-25 minutos a 170ºC arriba y abajo, recordar que éste debe estar precalentado con antelación.

Cuando salen del horno tienen ese color dorado gracias al azúcar moreno y lo bueno es dejarlas sobre una rejilla para que suelten el exceso de humedad.

Creo que aguantan muy bien guardadas en una caja de metal, digo “creo” porque en casa volaron!!!

 






Web de la pastelería en Reykjavik:
http://www.bernhoftsbakari.is/Default.asp?Page=605


jueves, 4 de septiembre de 2014

Rolls de Canela al estilo de Islandia



 


Ya llegó Septiembre y la vuelta a la rutina, las vacaciones han terminado pero no sin dejar un muy buen sabor de boca. Para rememorar el destino elegido, Islandia, que mejor que traer una receta tradicional de allí, los rolls de canela, pero esta vez la masa es de pasta no fermentada, todo un descubrimiento.

No podría decir que me ha gustado más del viaje:  los glaciares, los volcanes, las playas negras, la compañía, la música, la gastronomía… podría pasarme horas hablando de lo mucho que lo he disfrutado y he aprendido de los islandeses, educados por la calle, en el coche y sobretodo con la naturaleza, qué limpieza y qué conexión con el medio. Tengo que declararlo: vengo enamorada del país, ¿Dónde hay que firmar para ser islandesa?

Algunas de las miles bellezas de la isla.


Otro aspecto que me ha impresionado mucho, está relacionado con la alimentación, es la calidad de los productos, la leche es fresca de verdad, a poco que te despistes se agría al calentarla (como cuando mi madre era niña, que aún lo recuerda), los alimentos envasados tienen poca fecha para su caducidad, el pan y todas sus variedades y sobretodo, los dulces no están hiperdulces como últimamente me encuentro en España. Siempre que hago una receta de un libro le quito la mitad del azúcar y está riquísimo y en cambio con las recetas de allí puedes echar lo que te piden que no estará empalagoso, y lo digo porque la publicación que hoy presento es de un libro de cocina tradicional islandés y no hace falta eliminar cantidad alguna.

Por pueblo que he ido tarta o dulce que he probado, mucha fruta, canela, frutos secos.. y entre ellos los rolls de canela. 

Diferentes postres que he ido degustando.

Siempre que viaje al extranjero me encanta ir a sus supermercados y descubrir nuevos productos y probarlos!!!

Algunos productos de supermercado.


Como véis otra novedad es la imagen del blog… ahora con dominio propio!!! Todavía estamos de reformas así que en unos días ya pondremos los detalles que faltan en esta transformación.
Bueno, con renovación por dentro con el viaje y renovación por fuera con la web este septiembre promete ser un mes de sorpresas y avances.

Espero que las vacaciones hayan sido gratificantes y volváis a la rutina con una gran sonrisa, porque realmente no importa donde estés importa la actitud con la que estés y recordando siempre que con la mente y el corazón se puede viajar a cualquier lugar, yo ahora mismo en Iceland!!!

Rolls de Canela al estilo de Islandia
 

Ingredientes

  • 330 grs. de harina de trigo
  • 1 cucharadita de las de café de levadura en polvo
  • ½ cucharadita de las de café de bicarbonato sódico
  • 110 grs. de azúcar blanca
  • 110 grs. de mantequilla  
  • 40 grs. de mantequilla (para el relleno)
  • 2 huevos
  • 1 cucharita de postre de canela


 

Elaboración

Lo primero será mezclar la harina con la levadura en polvo y el bicarbonato, añadimos 75 grs. del total del azúcar y removemos. La mantequilla será el siguiente ingrediente a incorporar, fría, se corta en cubitos y se mezcla con los dedos, debe quedar una masa desmigada y seca.

Entonces añadimos los huevos ligeramente batidos y seguimos amasando, ahora ya tendrá una textura compacta y manejable, la trabajamos durante unos minutos y se tapa con papel transparente, se lleva a la nevera por veinte minutos. 

Se precalienta el horno a 180ºC y con la masa, ayudados por un rodillo, hacemos un rectángulo de unos 25x45 cm aprox, recomiendo que lo hagáis sobre el papel de horno, éste os ayudará a enrollarlo más tarde.
Usamos  un pincel para cubrir el rectángulo con los 40 grs. de mantequilla derretida y con la mano espolvoreamos el azúcar y la canela, puede que os sobre relleno, no hace falta ponerle en exceso sólo queremos un aroma no el protagonismo completo.



Con la ayuda del papel enrollamos la masa sobre sí misma, consiguiendo así una barra de unos 45 cm.  de largo. Para cortar los rolls usaremos un cuchillo de buen filo e iremos cortado “rodajas” no más anchas que un dedo meñique, se colocan sobre el papel vegetal con separación entre ellas, porque al calor crecen.
Se introducen al horno a 180ºC con el calor arriba y abajo durante 20-25 minutos, son pastas poco doradas, como se ven en la foto. Cuando están cocidas se sacan del horno y se dejan enfriar sobre una rejilla para quitar la humedad excesiva.

Destacar de las fotos la taza de ceramica islandesa con motivo de caballo autóctono y salvaje, como los que nos cruzaron la carretera cuando conducía hacia Geyser. Sólo puedes parar el coche y extasiarte mientras pasa la manada y te preguntas si esto es real.

¡Que os aprovechen!





Receta original de Nanna Rögnvaldardóttir, libro: "Iceland Food and Cookery".