jueves, 26 de septiembre de 2013

Tarta Cremosa de Cerezas




 Las cerezas o picotas son frutas de verano que son como las pipas, empiezas por una y no puedes parar hasta que no le das fin jejeje. Hasta este año siempre pensaba: qué pena, para usarlas en postres hay que partirlas y deshuesarlas y no es fácil, pero gracias a facebook y mi madre que me pasó un link este verano he aprendido una técnica que las deja intactas.

Sólo se necesita una pajita o cañita de las de refresco pero que tenga más consistencia, ésta se pone en la base del fruto y se va introduciendo poco a poco y empujando así el hueso hacía arriba por donde la cereza se una a su rabito hasta que sale por ahí. La cereza se queda con su forma y con un agujero en la base y otro arriba. Aquí dejo unas fotos que siempre es más gráfico y ayuda a entender la explicación.

Le tomé tal gusto a la técnica que deshuese más picotas y las congelé, así para el invierno pueden ir de relleno en una tarta o en unas pastas quién sabe.

La base y relleno es básico para cualquier tarta de frutas, se puede elegir de una sola fruta como ha sido mi caso o variedad de ellas, también se le puede poner un almíbar por encima.

Las tartas de frutas y crema siempre triunfan allí donde van.
Tarta Cremosa de Cerezas

Ingredientes para la masa
  • 375 grs. de harina de trigo
  • 180 grs. de mantequilla fría
  • 1 pizca de sal
  • Agua fría
Ingredientes para la crema
  • 1 litro de leche
  • Vainilla en polvo
  • 3 yemas de huevo
  • 1 vaso de los de agua de azúcar blanca
  • 3 cucharadas soperas de harina
Ingredientes decoración
  • Picotas deshuesadas al gusto
Elaboración

Lo primero será hacer la masa para que repose mientras realizamos el resto de la tarta. En un recipiente hondo se echa la harina, la sal y la mantequilla fría a dados. Con la mano se debe desmenuzar e intentar mezclar, como son dos ingredientes secos no llegarán a unirse, se convertirá en una especia de migas de pan húmedas, en ese momento añadir agua bien fría, debéis hacerlo poco a poco, con pequeños chorritos, porque la masa no necesita mucha cantidad. Una vez bien trabajada, podréis hacer una bola con tono amarillo y nada pegajosa, perfecta, la envolvéis en film transparente y a la nevera para que repose.

Mientras en un cazo vertéis el litro de leche menos una taza que lo apartaréis para mezclar la harina. En ese cazo además echáis, el azúcar, las tres yemas y la vainilla. Con unas varillas eléctricas le dais un golpe de aire para que quede bien esponjosa la crema, encendéis el fuego y calentáis sin dejar de remover con una cuchara de madera. Una de mis bisabuelas decía que siempre hacía el mismo lado.

En la taza de leche que habéis reservado se echa la harina y mezcla bien  para evitar grumos. Cuando la leche del cazo está caliente y a punto de ebullición, sin dejar de remover se vierte despacio la harina diluida. Ya están todos los ingredientes, ahora sin parar de darle vueltas dejar que hierva durante 3-4 minutos y veréis que la textura cambia creándose una especie de natilla de color claro. Ya se puede apagar y dejar enfriar.

En el molde donde se vaya a hornear y previamente engrasado con un poco de mantequilla se pone la masa quebrada que ya hemos trabajado con un rodillo, se ha estirado y dado la forma del recipiente. Se vierte encima la crema y se colocan las cerezas por encima, las podéis poner más juntas o separadas en función de la intensidad que queráis que tenga de sabor.

Se lleva al horno precalentado con el fuego abajo a 180ºC durante unos 40 minutos, en los últimos 10 minutos podéis darle calor también arriba. No es una tarta que se dore mucho, simplemente se nota que la masa ya está cuajada, se saca del horno y se deja enfriar entre 12-24 horas.

Aquí esta una tarta ya de la estación pasada pero que podéis guardar para la primavera verano 2.014



jueves, 19 de septiembre de 2013

Tarta de Moras


Todo lo que somos se forja en la infancia, a partir de esta etapa vital tendremos unas actitudes y herramientas ante la vida y aunque sigamos incorporando más y vayamos evolucionando la base siempre es la misma. Así que mi base, muchos de mis recuerdos de infancia están forjados en la cocina, cómo no voy a amarla entonces, en mi madre elaborando todo tipo de platos y mi padre de pinche. Cuando era bien pequeña y me iba a la cama, la sensación de tranquilidad y de que todo estaba bien me lo daba el sonido que hacia mi madre utilizando las cacerolas en la cocina, si oía a esas cazuelas tan setenteras de marca Magefesa, esmaltadas en marrón y con flores rojas y hojas verdes, sabía que mis padres estaban en casa y me dormía tranquila, ¡Qué sencilla y amorosa es la mentalidad a esa edad!

Pues de esa época, entre finales de los ochenta  y  principios de los noventa es la receta que hoy presento, auténtica de mi madre. Primero íbamos a la sierra a coger las moras y pasábamos un feliz día, mi madre hacía la Mermelada de Moras, que ya el año pasado presenté y es necesaria para elaborar la receta de hoy. Y después elaboraba la tarta, y qué mejor que sus propias palabras para describir la receta: un buen  bizcocho que cuando está a media cocción se saca y se reparte la mermelada por encima que casi siempre se hunde formando a veces un relleno o cubierta, “un maridaje” perfecto donde los dos componentes se equilibran perfectamente, ésa es la definición, ni uno ni otro por separado están tan rico, que aún pasando los años sigue igual de exquisito. La mermelada aporta chispa y jugosidad y el bizcocho cordura y soporte.


Yo no lo podría definir mejor y vuelvo a repetir ¿Cómo no voy a amar la cocina?

Llevo unos días con el estómago delicado y muy ligado a ello una extraña tristeza, la sensación de no ser yo misma y esta mañana hablando con una nueva compañera de trabajo sobre aficciones y gustos, de repente me he emocionado hablando de la cocina y he reconocido esa alegría que estos días simplemente no estaba, se había silenciado. A pesar de las molestias que sigo teniendo esos escasos segundos recordando lo que es para mí cocinar me han devuelto la alegría.

Esta receta es de las más importantes de mi vida.


Tarta de Moras

Ingredientes
  • Zumo y ralladura de un limón entero
  • 110 grs. de aceite de oliva suave
  • 3 huevos
  • 235 grs. de azúcar
  • 270 grs. de harina de trigo
  • 1 cucharadita de las de moka de bicarbonato
  • 112 grs. de leche
  • 1 tarro de mermelada casera de moras


Elaboración

Lo primero de todo será poner el horno a precalentar, frase que ella dice siempre, jijiji. Se ralla y extrae el jugo del limón que se bate con el aceite y los huevos, mejor batidora que varillas, porque así mezclamos y trituramos a la vez.

Seguidamente el azúcar y  la leche y por último la harina (incluido ya el bicarbonato). Se bate bien y se vierte en un recipiente de barro previamente engrasado.

En el horno estará alrededor de 40 minutos a 250ºC, sólo con calor desde abajo.  Cuando esté a medio hacer, con una textura de flan y  se reparte la mermelada con una cuchara, por el peso ésta se introducirá por la masa y quedará parte de relleno y parte de cobertura, en las fotos queda bien reflejado.
Pasado su tiempo de horno se saca de él y se deja enfriar, eso si podéis resistiros a empezar a pellizcarla.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Fingers o Shortbread

Hoy empiezo con una pregunta ¿Quién no se ha comido alguna vez una galleta de mantequilla de las cajas azules de lata? Jejeje eso si son recuerdos de infancia y digo recuerdos porque es verdad que de un tiempo a esta parte su sabor auténtico a mantequilla se ha ido transformando en un leve aroma, menos mal que tenemos horno en casa, porque desde la semana pasada en mi casa vuelve haber buenas galletas de mantequillas inglesas y seguro que en las vuestras también cuando realicéis esta sencilla receta.

Para ser más exacta este dulce viene de Escocia y su nombre es Shortbread, aunque en función de la forma que tenga tiene diferentes subnombres:
Petticoat tails, si es un círculo de pasta que se corta en triángulos, shortbreads rounds, si son pastas individuales y fingers si se corta en forma de rectángulo y con mayor altura.

Éstas últimas son mis favoritas y tras peticiones familiares la semana pasada me embarqué en la búsqueda de la receta y en su realización. No va hacer falta que apuntéis ni los ingredientes ni las cantidades, porque seguro que se os quedan grabados como me ha pasado a mí, es súper fácil.

¿Jugamos a las adivinanzas? ¿Qué necesitamos ….?
Para que sea galleta? HARINA
Para que sea de mantequilla? ….. mmm no se me ocurre jijiji
Y para que sea un dulce? Azúcar tal vez

Y sobre las cantidades también muy fácil: tres partes de harina, dos partes de mantequilla y 1 parte de azúcar.
Poniéndome más seria, decir dos apuntes básicos más sobre esta receta: es necesario que la mantequilla sea con sal, sino la llevara sería una simple pasta de mantequilla, le faltaría ese punto de contraste entre la sal y el azúcar tan característico. Y dos, el cocción debe ser a fuego lento para que mantenga ese tono amarillo y no se tueste en exceso.

Ya sea española o inglesa para los amantes de la mantequilla recetas como la que hoy presento son una tentación en toda regla, así que sin más dilación…. ¡¡¡A deleitarse!!!

 
Fingers o Shortbreads

Ingredientes

  • 300 grs. de harina
  • 200 grs. de mantequilla con sal
  • 100 grs. de azúcar blanca
Elaboración 
En un recipiente hondo se van a echar los tres ingredientes de la receta, la mantequilla en daditos y fría. Con las manos hay que amasar y trabajar bien la masa hasta que sea homogénea, su textura es como la miga de pan cuando se moldea, como veis no lleva ningún líquido, sólo harina, mantequilla y azúcar, por eso amasarla cuesta un poco más y al principio crees que no se va a unificar, sólo es cuestión de paciencia.
Antes de hacerle la forma dejaremos la bola de masa en la nevera unos 15-20 minutos para que se vuelva a enfriar y sea más cómodo moldearla.
En una superficie limpia y lisa se estira con la ayuda de un rodillo, es interesante que tenga buen grosor para que así mantenga la humedad propia durante la cocción.
Yo he elegido los fingers, rectángulos de unos 7 centímetros de largo por 2 de ancho. Para conseguir esa forma se partirá después de hornearlas, así que yo recomiendo hacer simplemente una plancha rectangular y colocarla sobre el papel vegetal de horno.

El horno estará precalentado y su cocción será a un fuego bajo, a 150ºC  durante 25 minutos aproximadamente, como no tienen que dorarse, mejor no poner el fuego superior y estar atentos.
Cuando se saque del horno con un cuchillo largo hacer las incisiones para separar los fingers y con un palillo chino (cuidadosamente) los agujeritos tan característicos suyos. En la receta que seguí decía de hacer estas marcar antes de hornear, pero realmente luego hay que repasarlos así que es preferible cocerlo en una sola pieza y luego darle la forma.

Ya sólo falta dejarlos enfriar bien antes de guardarlos en una caja de lata y así poder deleitarnos con un tentempié a media mañana o en la merienda.



jueves, 5 de septiembre de 2013

Mermelada de Melocotón




Primeros días de septiembre… siempre son días en los que una tiene que adaptarse de nuevo a la rutina, sobretodo si ha estado un mes entero de vacaciones y has desconectado por completo, como es mi caso. Espero que vosotros también hayáis disfrutado de estos días veraniegos.

Aunque en estas semanas no he publicado ninguna receta, he seguido disfrutando de la cocina y sobretodo de las frutas de temporada, he hecho mermeladas, tartas… bueno durante estos meses lo iré subiendo al blog.
De todas estas recetas no me he podido resistir a empezar con una mermelada clásica y deliciosa: la mermelada de melocotón. Ahora siguen en plena temporada  por lo que están en su máximo esplendor. Así que os invito a que preparéis esta sencilla receta y así poder disfrutar de su aroma y color, tan cálido que parecen los reflejos del sol , que iluminarán los desayunos del invierno.

Yo además de disfrutar de la playa y la buena compañía, he comido unos melocotones de la huerta murciana… creo que puedo decir que los mejores que recuerdo, eran pura agua, parecía que comía melocotones en almíbar, qué delicia.

Ahhhh! Un bonito y gran recuerdo que tengo ligado a la mermelada de melocotón casera: los días de verano que pasaba en casa de una tía abuela en Navaluenga (Ávila), nunca se me olvidará el olor y el sabor de esos desayunos, puesto que el valle del río Alberche también es buena huerta.

Y por último un poco de información que siempre viene bien: Prunas Persica, así lo llamaron los antiguos, fueron los romanos quienes introdujeron este árbol a Europa desde Persia. Ricos en carotenos y por consiguiente un buen antioxidante para nuestras arterias, puede convertirse en nuestro gran aliado para la vuelta a la rutina, que con un poco de dulce se lleva mejor ¡Feliz Septiembre!
 
Mermelada de Melocotón
 
Ingredientes

  • 1 kg. de melocotones
  • 1/4 de kg. de azúcar
  • El zumo de un limón


Elaboración
La preparación de mermeladas y confituras no es dificultosa, simplemente se necesitan buenos ingredientes y tiempo. Lo primero que haremos será lavar los frutos, trocearlos y colocarlos en la cacerola donde se van a cocinar. Se incorpora el azúcar y el zumo de limón, se tapa y se deja macerar 15 minutos.
Pasado este tiempo a fuego no muy alto se dejan al menos 1 hora, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo del recipiente. Truco: utiliza una cazuela lo bastante grande para evitar que se derrame al cocer.

Cuando  gran parte de la fruta se ha deshecho y tiene textura de más cremosa se retira del fuego y con la batidora se tritura hasta homogeneizarla.

Ahora simplemente falta que se enfríe para poder guardarla en tarros de cristal.

Simplemente una delicia, ¡ya sólo falta que te animes!