jueves, 25 de abril de 2013

Amorcitos de Chocolate Blanco

Este fin de semana vino a comer a casa una amiga, nos vemos pocas veces al año, pero no importa, ella es una de esas personas que desde que te conoces haces tan buenas migas que parece que eres amiga de muchos años. Eso es lo que pasó con Zaida, que llegamos nuevas a un curso de acuagym y nos pusimos como pareja de ejercicios, y desde el primer día congeniamos tanto que hasta el resto de compañeras pensaba que ya éramos amigas.

Yo tengo una teoría y está muy relacionada con una película que justo vi hace unos días, Café de Floré, os la recomiendo muchísimo.
En la vida tenemos relaciones con algunas personas que hasta nosotros mismos no entendemos. Yo creo que van más allá de esta vida, que de alguna manera hay un lazo emocional que ha perdurado en el tiempo y que por suerte en esta vida te vuelves a encontrar para solucionar algo o simplemente disfrutar de su compañía. Esto me pasó con mi amiga, aunque nos vemos poco cada vez que nos encontramos la alegría y la conexión se hace latente. Encima hace unos meses caí en la cuenta que ella es del mismo pueblo, Dos Torres, de donde nació la antepasada mía, Casiana Campos, que ya os conté su historia, dato que me enteré este mes de enero. Yo creo que de alguna manera puede que seamos familia, pero más siento, que seguro que una antepasada suya era amiga de la mía y que pasado casi un siglo se vuelve a repetir la historia.

Así que con una amiga tan especial como comensal no podía hacer otra cosa que crear una receta. El ingrediente protagonista, unas tabletas de chocolate blanco que han salido nuevas y son para postres y coberturas. Este postre lleva el mismo procedimiento, textura y casualmente color que la  "Escarcha de Coco" , qué por cierto fue el postre de otra gran cena con buenos amigos.

Amorcitos de chocolate blanco

Ingredientes

  • 2 tabletas de chocolate blanco fondant
  • 1 litro de leche
  • 10 cucharadas de tapioca

Para el coulí

  • Mermelada de frutos rojos
  • El zumo de 1 limón
  • 1 chorrito de brandy


Elaboración

En una cacerola grande se echa el litro de leche y las tabletas de chocolate troceadas, con un fuego medio-alto se lleva a ebullición, es importante remover con una cuchara de madera para ir derritiendo el chocolate y mezclarlo bien.

Cuando rompe a hervir se echa la tapioca, como hemos introducido un ingrediente nuevo la temperatura de la leche bajará, así que volveremos a esperar que hierva y entonces estará 7 minutos más, ya sin parar de remover para que la tapioca adquiera la densidad adecuada.

Retiramos del fuego y aún caliente se vierte en los recipientes elegidos, en mi caso fueron unos moldes de silicona y una pequeña fuente de cristal. Cuando ha perdido temperatura llevarlo a la nevera para que se enfríe,  recomiendo que se haga un día antes para que se consolide el sabor. Como observaréis no le he puesto azúcar, no la necesita.

Para hacer el coulí colocamos los ingredientes en un cazo y lo calentamos, removemos con una cuchara y ajustamos el sabor más dulce o ácido con la cantidad de zumo de limón. Se retira del fuego y se deja también enfriar.

 ¡A disfrutar de los corazones!





jueves, 18 de abril de 2013

Mermelada de Calabacín


Cada vez está más de moda tener un huerto en casa, ya tengas terraza o simplemente una ventana al exterior puedes hacer que sea el lugar perfecto para producir tu propia cosecha.  Cerca de mi casa hay un huerto urbano, otra de las opciones cada vez más emergentes en las grises urbes, me encanta pasear por allí y ver la evolución de las hortalizas y las frutas, pero sobretodo me sorprende las ideas que tienen sus creadores tan “recicladas” para realizar las vallas, las terrazas del terreno y sus utensilios.

Yo este año, tras 12 meses de barbecho en el macetas y en el alma he pensado tener mi pequeño huerto, de momento tengo una higuera, hierbabuena y orégano; la idea es ampliarlo con tomates y quien sabe… luego me haré una ensalada jejeje.

Y hablando de huertos, mi madre hace unos meses se compró un libro sobre consejos y trucos para tener un huerto, además de tener ilustraciones muy bonitas, tiene recetas con cada una de las plantas que presenta, jejejeje mi parte favorita.

De este libro hemos sacado la idea: Mermelada de Calabacín, ¿Suena raro? Bueno, también la hay de cebolla, tomates o pimientos ¿no? Sólo hay que saber con que combinarlas. Son mermeladas o confituras que rompen con la idea tradicional de tostada del desayuno, mantequilla y café. Este tipo de recetas ofrecen nuevas opciones, por ejemplo, para la mermelada que hoy es protagonista va muy bien en: tosta de nata agria con la mermelada por encima, que es la que aparece en la fotografía o sobre rulo de queso de cabra braseado, ¡Un auténtico manjar!
Muchas hortalizas se adaptan muy bien al azúcar, luego lo importante es buscarle un compañero que contraste en sabor y… voilà tenemos un aperitivo de temporada!!!

Mermelada de Calabacín

Ingredientes:

  • 1 kg. de calabacines
  • ¼ de litro de agua
  • 400 grs. de azúcar

 
Elaboración 
 
Se lavan los calabacines y sin quitarles la piel, solamente los dos extremos, se hacen rodajas finas. Se colocan en una cazuela alta, para evitar salpicaduras o derrames innecesarias, con el agua y el azúcar.

Tiene que hervir y consumirse el agua por completo, con un fuego suave y removiendo cada cierto tiempo puede estar entre 2 horas y media  y 3. Al reducirse el agua la textura será compacta y gelatinosa, como una confitura casera.

Dejar enfriar y envasar en tarros de cristal, hay que comprobar que no queda ninguna burbuja de aire para alargar su conservación, por eso hay que presionar con una cuchara y ver a través del cristal que queda bien prensada.

Ya tenéis vuestra mermelada de calabacín lista para degustarla con todos los sentidos!!!






miércoles, 17 de abril de 2013

¡Avanzando!




 
En el día de ayer se llegó a las 10.000 visitas. Con el corazón bien contento os doy las gracias por estar ahí de manera visible o invisible. GRACIAS!!!

jueves, 11 de abril de 2013

Brownie





Este domingo pasado, 7 de abril se celebraba en Madrid una media maratón, así dicho parece poco pero 21 kilómetros de carrera no se lo hace cualquiera y ahí entra la historia de este Brownie.
Mi amigo José del blog Running Time se estrenaba en este tipo de carrera. Hago un paréntesis para recomendaros su blog: seáis o no amantes del deporte, el estilo de su escritura os enganchará pronto, además de relatarnos el mundo del atletismo por dentro y por fuera entre otros temas. Todavía recuerdo hace ya unos años cuando leí un reportaje que hizo sobre el golf (otro de sus deportes favoritos), hizo que por primera vez me llamara la atención esta práctica y desde entonces no me pierdo ni una de sus entradas.

Y siguiendo con la nuestra, José se ha estado entrenando a conciencia para varias carreras que ha hecho en estos meses, con profesionales del campo y con una dieta muy estricta. Un día hace ya unas semanas me preguntó que si después de la media maratón podría hacerle un Brownie, como buen amante de la gastronomía americana quería este dulce tan achocolatado, yo le dije que no habría problemas. Lo que él no sabía es que se lo llevaría a la misma meta.
Así que el domingo por la mañana tempranito me fui a la media maratón con su mujer (y gran amiga mía) sus padres y suegros, vamos todo un club de fans profesional y una plancha de medio kilo de brownie en el bolso.
Terminó la carrera en muy buena posición y cuando se encontró con nosotros al final se llevó la sorpresa, me dijo que era una de las últimas personas que se imaginaba allí y que estaba super contento. Sus ojos se encendieron cuando le entregué tan rico trofeo y por los mensajes que me mandó después quedó muy satisfecho con su sabor.

Como veis la entrada de hoy esta dedicada a una persona que muestra mucho esfuerzo y pasión por lo que hace, dos ingredientes indispensables para alcanzar nuestros sueños.

Brownie 

Ingredientes

  • 200 grs. de mantequilla
  • 230 grs. chocolate fondant
  • 150 grs. de harina de trigo
  • 20 grs. de cacao en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 100 grs. de azúcar moreno
  • 4 huevos
  • 90 grs. de nueces peladas

Elaboración

Para empezar esta receta, se coloca en un cazo la mantequilla y el chocolate fondant, a un fuego medio se derriten estos dos ingredientes, removiendo de vez en cuando para que no se queme el fondo, una vez derretidos se apaga y reseva.

En un recipiente alto se echan los cuatro huevos y el azúcar, con unas varillas se baten bien hasta homogeneizarlo. Se incorpora la mantequilla con el chocolate y con energía se mezclan todos los ingredientes.
Poco a poco se incorpora la harina y el cacao en polvo a esta masa, se sigue removiendo con las varillas, para esta receta no hace falta que sean eléctricas, simplemente manuales con un poco de alegría. Cuando está toda la harina incorporada y la sal, se añaden las nueces, que previamente hemos cortado en trocitos más pequeños.

Engrasar con un poco de aceite suave el molde del horno y verter la masa, será de color muy oscuro debido a la gran cantidad de chocolate que lleva y su textura será espesa. Como es un receta que no lleva ningún tipo de levadura o bicarbonato, dicen que fue el error que dio lugar a esta receta, no crecerá en altura, este es uno de sus secretos, así que tenerlo en cuenta a la hora de elegir el recipiente para su cocción, que no sea muy grande para que se quede el pastel muy fino y tampoco muy pequeño para que sea muy alto ya que no se cocerá de igual manera, lo ideal sería entre 3 y 5 centímetros en lo referente a la altura de la masa.

El horno debe estar precalentado a 180ºC y estará dentro unos 20 minutos, para saber si está el brownie tendremos que ver que tiene ya una corteza y que ésta es crujiente y al introducirle un cuchillo debe salir manchado, no en exceso.
Cuando lo saquéis del horno podéis pensar que todavía no está hecho, otra de las características de esta receta es que la parte interna no esté cuajada en su totalidad, aún así no os preocupéis porque al enfriar se endurecerá.

Lo típico es servirlo templado y con helado de vainilla, ahí ya entran los gustos de cada uno, yo lo prefiero a temperatura ambiente, sin helado y en pequeñas porciones, así que cada uno que se sirva su trozo como quiera. 






miércoles, 3 de abril de 2013

Rolls de Canela o Una Historia Llena de Magia

Hoy os quiero contar una historia de las que alegran el corazón y hacen que sigas creyendo en la magia de la vida.
Hace un mes, más o menos el horno de mi casa decidió pasar a mejor vida. Estaba un domingo por la mañana en casa haciendo el dulce de la semana: Bayonesas de Cabello de Ángel cuando se fueron los plomos de mi casa. Al principio no le di mucha importancia. Volví a subir los fusibles y recogí los utensilios de cocina mientras la bayonesa se cocía en el horno. El horno seguía sonando pero para mi sorpresa el calor dentro iba mermando. Justo en ese momento, que el hojaldre es una masa con la que hay que tener mucho cuidado con la temperatura a la que se hornea, para que suba perfectamente y las capas queden bien hechas, justo en ese momento, el horno se había roto. Podrá parecer exagerado pero  me quedé sentada delante del horno y noté que algo también se me había roto dentro de mi. Durante un buen rato me quedé paralizada. No me enfadé porque se rompiera pero me di cuenta que me dolía porque sentía como si un buen compañero se hubiera ido. Había estado conmigo desde el principio de mi independencia, con mis días buenos y mis días malos. Encender el horno siempre significaba que tenía un “hogar”.

Por las dimensiones de mi casa, tengo una cocina pequeñita y no estaba equipada con un horno convencional. Este pequeño pero importante detalle no me detuvo a la hora de mudarme, porque ya conocía los hornos de Severin y en cuanto estuve allí viviendo me compré uno. Mucha gente que ha estado en mi casa se ha sorprendido que con un electrodoméstico tan pequeño como son los hornos de mesa pueda hacer tantas cosas, no sólo dulces, las quiches o mousakkas también son mi especialidad jejeje.

Y así terminé el fin de semana, sin horno y con un vacío interior. ¿Qué hago? ¿Es una señal de que debo parar? ¿Continúo? Seguía en estado de shock y sabía que tenía que tomar una decisión.
Unos días después, comiendo con la familia, mi hermano me sugirió que podía escribir mi historia y enviarsela a la marca de los hornos. Era una bonita historia y muy tierna. Seguro que les gustaría saber que uno de sus hornos era parte de mi sueño: ser una dulce pastelera y quien sabe si algún conseguiré abrir un café.

Así que, me puse a ello y les escribí un email, de hecho algunos párrafos de esta entrada son de dicho email, donde relataba toda mi historia de cómo me independicé, lo que significa para mí la cocina, como “mi pequeño Severin” me ayudaba y cómo se creó el Blog. Cuando hacía el primer esbozo de la carta no podía evitar que se me saltaran las lágrimas, era como evaluar mis últimos cinco años y darme cuenta de lo importante que se ha vuelto para mí la cocina y en especial la repostería.

Llegó el lunes siguiente y les envíe el email, para mi sorpresa me contestaron rápidamente y después de intercambiar algunos correos, me dijeron que querían hablar conmigo por teléfono. Por la tarde les llamé y me atendió uno de sus directores comerciales. Muy atento y educado me dijo literalmente tres cosas: 1º gracias por haber compartido con ellos mi historia, 2º felicidades por el blog y 3º querían ver cómo podían hacer para que siguiera cocinando con un horno Severin.

Yo no entraba en mí de alegría, era la señal más grande que había visto, debía continuar con mi sueño, con mi proyecto, desarrollando la creatividad, superándome y aprendiendo técnicas y recetas nuevas. Ese mismo jueves tenía mi nuevo horno en casa, la vida me estaba diciendo: sigue, no te detengas, a por tu sueño. Para eso estamos en el mundo, para seguir nuestros sueños y hacerlos realidad.

Desde aquí quiero dar las gracias de todo corazón a la marca Severin por ayudar a crear magia, porque el hecho de que tengamos cocinas pequeñas no quiere decir que no podamos hacer grandes platos. Pues todas las recetas que aparecen en mi blog y que necesitan ser horneadas han sido hechas con un horno de pequeñas dimensiones y de sobremesa. Que no sea una excusa para no cocinar, eh??


Para empezar con buen pie quise que la primera receta fueran las “cookies fortune” pero fue imposible, así que aquí os presento mi primera receta con mi pequeño nuevo Severin: Roll de Canela con glaseado de limón!!!!

Tradición repartida entre el norte de Europa y Estados Unidos, este dulce, repito, dulce postre, parece que tiene un origen alemán. Sean cuales sean sus raíces, aquí os presento el primer dulce de una nueva etapa de Los Dulces de Mi Vida!!!!

Por cierto, la receta es una simbiosis de tres recetas distintas, ya que he querido hacer mi propia receta. jejeje.


 
Roll de Canela

Ingredientes

Para el relleno

  • 80 grs. de azúcar morena
  • 40 grs. de azúcar blanca
  • 60 grs. de mantequilla
  • 20 grs. de canela molida
Para la masa

  • 570 grs. de harina
  • 25 grs. de levadura fresca
  • 25 grs. de azúcar blanca
  • 80 grs. de mantequilla
  • 300 grs. de leche
  • 1 pizca de sal
Para el glaseado

  • 120 grs. azúcar blanca
  • El zumo 1 de limón
  • 1 pizca de vainilla en polvo
  • 50 grs. de mantequilla


Elaboración
Para esta receta usaremos las varilla eléctricas, que de repente descubrí que también eran de la misma marca Severin!! jijiji. En un cuenco grande vertemos la leche y la batimos con la mantequilla, es importante apartar un poco de esa lecha para poder diluir la levadura. Cuando lleva unos minutos batiéndose, se le añade la levadura ya disuelta en leche y unos momentos después el azúcar, la harina y la pizca de sal. Si todos los ingredientes están ya bien mezclados lo dejamos reposar unos 30 minutos.
Ese tiempo lo utilizaremos para realizar el relleno, éste debe incorporarse a la masa medio templado porque si se enfría demasiado queda muy duro.
En una cacerola colocamos 90 de los 120 gramos de azúcar, la mantequilla y remover a fuego lento. Cuando la mantequilla está disuelta y haya hervido 5 minutos, se le incorpora la canela, se remueve todo y se retira del fuego. Cuando se haya enfriado un poquito se le añade el resto de azúcar, no se le echa todo al principio porque queremos que la textura sea un poco terrosa y que no se disuelva todo el azúcar.

En una superficie plana y algo enharinada, se extiende en forma de rectángulo la masa de los rolls, se rellena con el preparado de mantequilla evitando cubrir los bordes. Si se os queda corto tendréis que hacer más relleno en el momento, a mí me paso porque extendí mucho la masa, así que ser precavidos y tener los ingredientes del relleno en doble cantidad por si hay que repetir la operación.

 

Se enrolla como un  Roll de Café y se cortan discos de unos 4 cm más o menos. Los colocamos en la bandeja del horno, sobre una papel vegetal. Hay que dejar un espacio entre ellos, porque luego doblan el tamaño. El horno debe estar precalentado y estarán dentro unos 9-12 minutos a 210ºC (arriba y abajo).

En ese tiempo haremos el glaseado: en otra cazuela se colocan el azúcar, la mantequilla y la vainilla, se derriten despacio y removiendo. El limón hay que  echarlo poco a poco yo al final eché casi ¾ de limón porque quería un sabor bastante ácido para contrastar lo dulce de esta receta.

Cuando han salido del horno los rolls, verter esta pasta que está medio líquida de forma irregular, que no cubra todo el bollo, hacer unos hilos de glaseado. Dejar enfriar y sorprender a los que más queréis con esta receta de aires ya primaverales!!!!